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Uruguay enfrenta este sábado a Corea del Sur por octavos de final del Mundial de Sudáfrica y busca meterse entre los ocho mejores del mundo.

No es un partido más, sino el partido soñado. ¿Por qué? Simplemente porque antes del Mundial, se coincidía en que un buen papel para los celestes era pasar la primera fase. Entonces, el sueño era jugar octavos de final.

Que hoy las nuevas generaciones -impulsadas por la buena actuación de los dirigidos por Óscar Washington Tabárez- quieran más, es lógico, pero lo cierto es que la primera meta, después de haber clasificado, era pasar la serie.

Eso significa que con lo hecho, Uruguay y uruguayos pueden darse por satisfechos. No hay que olvidar que hace 20 años que los celestes no tienen una instancia como esta.

Claro que los celestes tienen la posibilidad de que la realidad supere a la ficción de los sueños este sábado a partir de la hora 11.

Luego de 90 o 120 minutos de fútbol, y quizás después de los penales, se sabrá si el listón de los sueños hay que subirlo un escalón más en el futuro.

No es fácil


Pero las credenciales con las que llegan los surcoreanos al encuentro de este sábado son muy buenas y no hay que engañarse.

Se trata de un equipo ordenado, de una selección que trabaja bien, y eso no es de ahora. Más allá de los cinco goles que convirtió, de los 4 puntos que cosechó y del juego que mostró ante Grecia, Argentina y Nigeria, los surcoreanos vienen trabajando bien desde hace años.

No en vano, desde 1986 tienen cero falta en la Copa del Mundo. Ya no son los ingenuos de antes. Tampoco pegan como en 1986 cuando martirizaron a Maradona. Es verdad que la medida de los surcoreanos no es la que mostraron en su casa, en el Mundial de 2002, cuando terminaron en la cuarta posición, pero no hay que confiarse, porque el partido no será fácil para los celestes.

La velocidad que mostró el equipo asiático es de temer, el control de pelota y la cantidad de pases acertados también son un arma poderosa.

Según las estadísticas de la FIFA, los números de celestes y surcoreanos son parecidos, pero el fuerte de los rojos está en el ataque por izquierda. Al menos en esa zona es por donde buscan con mayor insistencia.

El sistema que utilizaron varió de acuerdo con el rival. Ante Nigeria y Grecia presentaron un 4-4-2 muy dinámico, pero frente a Argentina saltaron con un 4-2-3-1 bastante más replegado y con marcas pegajosas sobre los delanteros más habilidosos del elenco albiceleste.

A partir de octavos de final es otro Mundial y habrá que ver cuánto arriesga cada equipo sabiendo que ahora es mano a mano.

La pelota quieta es otra arma que puede sufrir Uruguay, pues de los cinco goles que anotaron cuatro llegaron por esa vía, algunos con centros muy certeros.

Pero del otro lado va a estar un conjunto celeste que ha sido una de las gratas sorpresas de un alicaído Mundial de Sudáfrica. No recibió goles y también tiene buen manejo, además de buen desplazamiento.

En definitiva, son equipos parejos en los números. Más habilidad por el lado de los uruguayos y algo más de velocidad por el lado de los asiáticos. El juego aéreo puede ser un factor determinante en el que los celestes se deberían imponer.

Pero cualquier análisis puede caer en saco roto si uno u otro hacen un planteamiento inteligente, saliendo a ganar, cuidándose lo necesario, pero sin olvidar el arco de enfrente.

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