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Cómo se pueden depreciar US$ 6 millones en 31 años? Con vandalismo y ningún mantenimiento. El Paseo de las Américas frente a Playa Brava perdió dos esculturas, otras dos las tiró el viento y nunca se recogieron, y cinco perdieron partes y son utilizadas como baños públicos. La única que se ha salvado es La mano por ser la más mirada por los turistas. Esa es la historia del parque de esculturas al aire libre más importante del país creado en 1982.

“La de Bedel se usa como baño”, lamentó la restauradora Gabriela Siccardi, quien realizó un diagnóstico pormenorizado del estado de las obras para el Municipio de Punta del Este que iniciará su recuperación.

Si Siccardi tiene que elegir una de las esculturas que, aunque con dificultades, continúan en pie, elige El abrazo entre la Mansa y la Brava, de Gyula Kosice, un checo radicado en Argentina (ver fotos). El alcalde Martín Laventure dijo a El Observador que Kosice pidió que “se apure” la restauración de su pieza. El artista tiene 89 años.

Para proteger La mano, del chileno Mario Irarrázabal, el Municipio utilizó pintura antigrafiti pero ella no evita que se descascare por las capas de diferentes colores que le han puesto en 30 años.

La restauración del Paseo de las Américas fue la propuesta más votada en el Municipio de Punta del Este en la edición Realizar 2013. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas entregará $ 2 millones y la alcaldía otro tanto. Ahora se elaborará el proyecto ejecutivo y el llamado a licitación. El objetivo es que el parque recupere el esplendor para el verano de 2015.

"El Abrazo entre la Mansa y la Brava", de Gyula Kosice

La obra del checo radicado en Argentina con más de 40 exposiciones individuales y más de 500 muestras colectivas, hace tiempo que dejó de funcionar como fuente. El agua brotaba desde dos semiesferas azules de acrílico simbolizando el "beso" geográfico de las dos playas. Pero el agua ya no corre sino que quedó estancada en la fuente.

"Obelisco", de Jacques Bedel

La parte central de la obra del argentino Jacques Bedel -ganador de varios premios internacionales- da el resguardo suficiente para que la gente orine allí y para desechar restos de comida, vasos descartables y botellas que se mezclan con los pedazos de hormigón que se han desprendido del obelisco.

"Metamorfosis", de Edgar Negret Dueñas

Muy poco queda de la escultura original del colombiano Edgar Negret Dueñas, al que se le ha dedicado un museo en su país: casi no queda del esmalte rojo en la chapa de aluminio ni del blanco de la base de hormigón. Se desconoce si se volaron partes que se quebraron en una tormenta.

"Pájaro Caído", de Hermann Guggiari

La desidia también atrapó a la obra del paraguayo Hermann Guggiari. La forma de un pájaro con las alas perforadas de hierro y acero inoxidable se partió en alguna tormenta y nadie volvió a ponerla en su lugar. La corrosión siguió avanzando hasta casi desprender la parte inferior de hierro. Hoy aguanta pisadas, grafitis y heces de palomas.

"El Signo", de Francisco Matto

La pieza fue creada por Francisco Matto, miembro fundador del Taller Torres García, cuyas obras se venden por más de US$ 250 mil en el mundo. Pero la del Paseo de las Américas debe ser la más ignorada de todas. La erosión ha agujereado la estructura de cemento armado, sobre todo en la base, y las varillas de hierro del interior salieron a la luz. Nada queda de la pintura a la cal original. Y, contrario al plan del propio Matto, muchas veces se la pintó de verde.

"Lucha entre el orden y el caos", de Enio Iommi

Se han robado los alambres de cobre que coronaban las columnas de la obra del argentino Enio Iommi. El nulo mantenimiento ha contribuido al desgaste de la escultura a la que le faltan varias partes de hormigón. Nunca se pintaron de negro cuatro de las cinco columnas como diseñó el artista. Iommi ya expresó su interés en reformar su pieza para el nuevo Paseo de las Américas.

Dos obras desaparecidas

No hay rastro de "El vacío", del brasileño Waltercio Caldas Jr., ni de "El Descubrimiento", del uruguayo Nelson RAmos. Nunca se supo que pasó con ellas. Lo curioso es que "El vacío" medía cuatro metros de alto y seis de largo y estaba construida en hierro fundido. "El Descubrimiento" era una caja de madera empotrada en la tierra y cubierta por un vidrio. Adentro tenía varillas de madera.

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