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Étudier, Kenkyū, study, estudiar. En cualquier idioma – francés, japonés, inglés y español – estudiar es fundamental. Cada vez más personas se interesan por aprender un idioma diferente ya sea por curiosidad, necesidad o trabajo.

Es por este motivo que el vicepresidente para las Américas de la academia internacional de idiomas Berlitz, Marcelo Román –que habla inglés, español, portugués y está aprendiendo japonés– está recorriendo Latinoamérica para presentar el nuevo plan de estudios del instituto.
Con ese propósito fue que también visitó Uruguay el 2 de abril y al día siguiente su parada era Chile.

Román es boliviano pero desde los 15 años está radicado en Estados Unidos. Cursó en la Universidad de México una licenciatura en Ciencias y otra en Ingeniería Eléctrica y Microelectrónica. Continuó sus estudios en la Escuela de Negocios de Wharton, Pennsylvania, y tomó clases en el Instituto de la Asociación Americana de Banqueros.

Tras varios años de trabajo en la Corporación IBM, recibió una propuesta laboral de Berlitz. El ejecutivo aceptó la oferta y este año alcanzó su posición más alta: fue nombrado vicepresidente ejecutivo y presidente de Berlitz para la región.
El instituto Berlitz enseña más de 50 idiomas en 550 centros, distribuidos en 70 países alrededor del mundo. Según Román, la academia pasó de ser una empresa de idiomas a una compañía de educación global.

¿De qué se trata el nuevo plan de estudios que implementará Berlitz Uruguay?

Vamos a lanzar una nueva línea de productos que complementa el aprendizaje personalizado, utilizando el teléfono. Lo utilizamos porque a veces la conexión a internet en determinados países no es lo suficiente buena para comunicarnos vía web o por cualquier método virtual. Y el teléfono siempre funciona y es confiable. De esta forma, el alumno puede comunicarse fácilmente con su instructor y hacerle consultas en el momento que le quede mejor.

¿Qué resultados han obtenido con el sistema de clases virtuales?

El “Virtual Classroom” es un sistema de estudio que lanzamos en el 2011 y está creciendo mucho. Contamos con instructores que enseñan vía web desde Uruguay a cualquier parte del mundo.
El resultado hasta el momento ha sido excelente. Este año vamos realizando 30.000 lecciones y alrededor de un 25% o 30% del total de estudiantes Berlitz en el mundo utilizan esta modalidad de estudio. Además, exportamos el sistema a Japón, Brasil, México y recientemente a Estados Unidos.

¿Cuál es el idioma más solicitado por las empresas uruguayas?

El inglés, sin duda. En Uruguay contamos con cerca de 40 instructores . Es el idioma más codiciado por los uruguayos, en su gran mayoría por trabajo, pero otros lo utilizan como una herramienta para viajar y poder comunicarse en cualquier parte del mundo. En Uruguay, nuestros instructores son entrenados en diferentes culturas para que cuando estén enseñando le brinden al alumno todas las técnicas necesarias para que se desenvuelva de la mejor manera.

¿En qué se diferencia Berlitz del resto de las academias de idiomas de Uruguay?

En que el sistema es muy personalizado y se adapta a las necesidades y espacios de cada estudiante. Previamente al inicio del curso le preguntamos qué conocimientos tiene ese idioma que le interesa aprender.

Luego se le pregunta en qué trabaja y cómo es su ritmo de vida y su rutina. Y por último qué lee y cómo se informa cotidianamente, para incorporar esos datos al programa de aprendizaje y de esa manera incentivar la motivación para que termine el curso en tiempo y forma.
Conociendo sus intereses nos aseguramos de que el estudiante siga el programa y se entusiasme, dado que no es fácil estudiar por internet. Nuestros profesores realizan un seguimiento detallado del alumno: eso es una nueva modalidad del instituto, se le dice a los estudiantes cómo van y si deberían mejorar su desempeño.

Cada alumno de Berlitz puede aprender a la hora que le quede mejor.

¿Cómo ve a Uruguay en materia de educación de idiomas respecto a la región?

Uruguay está creciendo bastante, al igual que Argentina. Hay una buena dinámica de preparación, si lo comparamos con el resto de los países de América.
No hay una única tendencia en este sentido, sino que depende de cada persona, de qué generación es – si nació en el boom de la tecnología probablemente esté más acostumbrado a lo digital que una persona de 50 años– y la modalidad de estudio que quiera utilizar.

¿Qué desafío implica ocupar el cargo de vicepresidente para la región de Berlitz?

El gran desafío es ser parte de la transformación de esta compañía, que en poco tiempo logró ser un instituto internacional de gran nivel.
Actualmente Berlitz va más allá de los idiomas y para mí es un cambio muy grande.
Poder lograr que nuevos clientes se interesen en el portafolio de Berlitz me enorgullece. l

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