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Luego de postergar su visita oficial a China por una neumonía, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, viajará mañana a Beijing en el marco de una visita oficial de dos días para firmar una serie de acuerdos con los objetivos de relanzar la industrialización de Brasil, reducir el uso del dólar en el intercambio bilateral con el gigante asiático y posicionar a su país en un posible grupo de paz que medie entre Rusia y Ucrania.

El mandatario de 77 años, que debía viajar en un principio del 25 al 31 de marzo, ha prometido "colocar nuevamente" a Brasil "en la nueva geopolítica mundial", luego del aislacionismo de su predecesor Jair Bolsonaro. En ese contexto, se reunirá el viernes próximo en Beijing con su homólogo Xi Jinping, con quien "hablará de la guerra en Ucrania", según adelantó el canciller Mauro Vieira en diálogo con el periodismo.

Lula, además, firmará 20 acuerdos en una gira que será una muestra de fortaleza entre la principal economía América Latina y el gobierno de Xi, principal socio comercial de Brasil desde 2009.

Uno de los objetivos del líder del Partido de los Trabajadores (PT) es posicionar a su país mediante los acuerdos y la activación de un fondo binacional en un receptor privilegiado de inversiones y tecnología chinas, debido a que el boom de las commodities primarizaron el tejido productivo brasileño en las últimas tres décadas.

Según la agenda oficial, Lula visitará el jueves Shanghái para la toma de posesión de su aliada y expresidenta Dilma Rousseff (2011-2016) a la cabeza del New Development Bank, el banco de inversión de los BRICS, el grupo creado en 2006 y que Brasil integra junto con Rusia, India, China y Sudáfrica.

Giro diplomático

La gira, a 100 días de su regreso al poder en los que diferenció su accionar diplomático respecto de su antecesor, resalta el interés del mandatario por recomponer lazos diplomáticos con países estratégicos, luego de haber viajado a otras capitales, como Buenos Aires y Washington, y de haber anunciado el regreso de Brasil a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

La agenda de Lula incluye energía, transporte y logística; pero también el sensible tema de la producción de semiconductores. Según anticiparon funcionarios de su gobierno, la comitiva buscará propiciar acuerdos estratégicos de transferencia para que las empresas chinas puedan fabricarlos en Brasil, por ejemplo en la planta estatal de semiconductores localizada en la ciudad de Porto Alegre, cerrada por Bolsonaro en un intento por privatizarla.

El tema no es menor. Según los analistas, un ejemplo de cómo China ganó espacio sobre Estados Unidos en Brasil es la visita que Lula hará a la fábrica Hauwei, la principal proveedora de 5G del mundo, compañía vetada por Washington. Además, el mandatario anunciará que la empresa de vehículos eléctricos BYD, gigante chino instalado en Brasil, adquirirá la planta abandonada por la estadounidense Ford, que dejó el país durante el gobierno de Bolsonaro.

Según Celso Amorin, canciller durante las dos primeras presidencias de Lula y su principal asesor en asuntos internacionales, no hay temores de que la Casa Blanca reaccione negativamente. "No tenemos preferencias, pero si los chinos ofrecen buenas condiciones no veo razones para rechazar que empresas chinas instalen fábricas de semiconductores en Brasil", señaló en declaraciones al periódico Folha de São Paulo.

Lula, que viajará acompañado por gran parte de su gabinete, como así también por 24 diputados y 6 senadores, también mantendrá encuentros de trabajo con el primer ministro, Li Qiang, y el presidente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji, para ponerle un marco formal a los acuerdo alcanzados por la comitiva de 240 empresarios y preparados por la misión interministerial que viajó a Beijing en la fecha prevista originalmente.

Otra de las metas del gobierno de Lula es mostrar una clara adhesión de su país a la iniciativa de la Franja y la Ruta, el ambicioso plan de inversiones en infraestructura global de China. "No veo razón para no entrar en la ruta de la seda ni que eso signifique un daño político hacia la relación con Estados Unidos", dijo Amorim.

También será un punto central del viaje la inversión china en satélites en Brasil, sobre todo con el objetivo de combatir la deforestación en la selva amazónica, luego que, según fuentes del gobierno brasileño, Lula quedara desilusionado con la oferta de Washington de aportar US$ 50 millones al Fondo Amazonia que Brasilia reactivó este año para proyectos de desarrollo que permitan preservar la selva del avance del agronegocio.

China es en la actualidad el principal socio comercial de Brasil con un intercambio bilateral que registró un récord de US$ 150.500 millones en 2022. La mayor economía latinoamericana, además, es el principal destino de las inversiones chinas, con US$ 70.300 millones de dólares entre 2007 y 2020, según los datos informados por el Consejo Empresarial Brasil-China.

En este plano, la intención de Lula es diversificar las exportaciones, ya que si bien su país lleva siete años de superávit bilateral, el 85% de las ventas al gigante asiático lo representan la soja, las proteínas animales, el mineral de hierro, el maíz, el petróleo y la celulosa.

En los hechos, según los analistas, la alianza con China plantea desafíos a la desindustrialización del país, que se registra desde 1980; pero también desafíos de política interna de cara al espacio que ganó el agronegocio en Brasil, un poder económico refractario al líder del PT, aliado a Bolsonaro y que pugna por un alineamiento político con Estados Unidos.

La guerra en Ucrania

El gobierno de Lula ha rechazado proveer de suministros bélicos a Ucrania en nombre de la paz y propone la formación de un grupo de países mediadores. “Vladimir Putin no puede quedarse con el territorio de Ucrania", dijo el mandatario, al tiempo que agregó que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, "no puede quererlo todo", comentario que sugirió que Kiev debería renunciar a la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014.

Por su parte, Vieira calificó como “muy positivo” el plan de 12 puntos que impulsa China para una resolución del conflicto mediante el cese de las hostilidades y el inicio de un diálogo entre Moscú y Kiev. "Son condiciones básicas para la paz”, agregó el canciller. Posicionamiento que coincidió con la declaración conjunta efectuada desde Beijing por Xi y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en la que se comprometieron a "apoyar cualquier esfuerzo a favor de un retorno a la paz”.

Los esfuerzos de Brasil para formar parte de una solución al conflicto también quedaron reflejados con el encuentro que el 25 de marzo mantuvo Amorin en la capital rusa con Putin y el canciller ruso, Sergei Lavrov. "Decir que las puertas están abiertas (para la negociación de paz) sería una exageración, pero afirmar que están cerradas tampoco es verdad", declaró el excanciller a la cadena de noticias CNN Brasil, ocasión en la que confirmó que Lavrov visitará Brasil el próximo 17 de abril.

En síntesis, según los medios brasileños y los analistas locales, el viaje de Lula será estratégico, tanto en el plano político como comercial. “Puede ser una oportunidad de recuperar el tiempo perdido por el anterior gobierno, que no consideraba ni priorizaba la relación de Brasil con China", evaluó Jorge Viana, titular de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX) en el marco de un evento organizado la semana pasada por el embajador de China en Brasil, Zhu Qingqiao.

(Con información de la agencia de noticias AFP, CNN Brasil y Folha de São Paulo)

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