En un país como el nuestro, que lucha por reducir la velocidad a la que suben los precios y adecuar la inflación al rango objetivo trazado por las autoridades, un país con historia de subas anuales de precios de dos y hasta tres cifras, puede parecer incomprensible el dilema que enfrentan las autoridades europeas, de evitar un escenario de deflación, es decir, de baja sistemática y generalizada de los precios al consumo.
El problema de que los precios bajen
La deflación, que sufren varios países de Europa, posterga las decisiones de consumo y encarece el crédito. Mirá las claves del fenómeno