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El protocolo que sigue la ANEP para casos de violencia chocó contra la realidad

El sindicato de la UTU exige que se pondere la intervención de la Policía, que hoy no protege lo suficiente a los menores

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26 de abril de 2018 a las 05:00

Eran las 13 del viernes 20, y una mujer golpeaba a su hija en el estacionamiento de la Escuela Técnica Colón Don Américo Passadore, delante de otros estudiantes. La joven, alumna del segundo año del Ciclo Básico de UTU, ingresó luego a la institución y se comunicó con una adscripta para denunciar la violencia a la que era sometida a diario en su casa. La adscripta la derivó con la educadora social que estaba disponible en ese momento, de nombre Leticia (por razones de seguridad no quiere que se conozca su apellido). Y allí relató que su padre y su tío abuelo abusaban de ella sexualmente, y que no veía la hora de irse de su casa.

El protocolo que tiene elaborado la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) respecto a qué pasos deben seguir los profesionales de la enseñanza media cuando reciben relatos de este tipo es muy claro. Lo primero que debe hacerse es entrar en contacto con un adulto referente para el joven -que puede ser un amigo, un vecino u otro familiar- pero que "esté en condiciones de cuidar y proteger a la o el adolescente", según se lee en el documento Situaciones de Violencia Doméstica en Adolescentes de ANEP.

Sin embargo, el documento no prevé la participación de la Policía, un actor que de haber intervenido a tiempo en este caso hubiera evitado la violencia.

El centro educativo siguió el protocolo y llamó a la tía abuela de la estudiante para citarla a la institución, según contó Leticia a El Observador. Ella era el "adulto de referencia" que señaló la alumna, alguien con quien tenía "extrema" confianza.

Pero menos de cinco minutos después, el padre de la joven ingresó al salón donde conversaban, la agarró del brazo y la sacó del cuarto a los empujones. Leticia intentó interceder de inmediato: "traté de decirle que se calmara, que nos sentáramos a conversar, pero me empujó, me tiró contra una pared y se fue con ella, quería que le dejara de pegar". Al rato, como si no hubiera bastado, el hombre regresó para insultarla y acusarla por haberse "metido en su vida".

Solo entonces las autoridades del centro se dirigieron a la Seccional 21 para denunciar los hechos. Susana Rostani, directora de Gestión Educativa del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP), dijo que el centro respondió en forma correcta, y que no había forma de saber que ese adulto (la tía abuela) traicionaría a la menor. Todo había transcurrido en cuestión de minutos, argumentó la directora.

Sin embargo,la Asociación de Funcionarios de la Universidad de Trabajo del Uruguay (Afutu), en asamblea permanente desde este martes, exige que el protocolo de reacción contemple una intervención policial en todo momento, y no, como lo establece el estudio de ANEP, cuando se constata la "inexistencia" del mayor referente.

"Creemos que es la Policía quien debería comunicarse directamente con el referente familiar", dijo Ferrari. Ese planteo fue transmitido al CETP, que se reunió con el sindicato este miércoles al mediodía. Álvaro Siragusa, integrante del sindicato, aseguró que eso fue "tomado de recibo" y que los consejeros expresaron que "lo iban a estudiar".

Leticia también criticó que luego de la denuncia nadie se comunicó con ella o con su colega de la institución para informarles en qué estado se encontraba la estudiante. "Nadie nos daba respuesta, hasta que intervino el INAU y allí se nos dijo que el padre ya no vivía con ella, pero que estaba viviendo con su madre", señaló.

La Justicia dispuso el fin de semana una prohibición de acercamiento para el hombre y, según fuentes del Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay, también se determinó que la estudiante continuara un tratamiento psicológico a cargo de un equipo multidisciplinario. El INAU monitorea la evolución del caso a través del programa Línea Azul, y ya realizó dos visitas a la casa.

Por otra parte, Afutu también exigió que se elabore un "protocolo de ingreso" para todas las instituciones del CETP, que no permita el libre acceso de los individuos ajenos a la institución.

"Si un padre o tutor quiere entrar o hablar con un docente, debería expresar el motivo de su consulta y aguardar afuera hasta ser atendido , algo que hoy no sucede", sostuvo Siragusa. Además, plantean reforzar la seguridad del centro de Colón, contratando más personal de portería, instalando un portón eléctrico y la elevación de un muro trasero.

Los pasos a seguir

El protocolo de respuesta ante denuncias de violencia doméstica dentro de instituciones de enseñanza media que rige en la actualidad establece que el receptor del relato debe "identificar un adulto de referencia que esté en condiciones de cuidar y proteger a la o el adolescente". "Para ello la información que brinde el o la adolescente sobre sus referentes adultos y con quien se siente seguro es fundamental", dice el documento.

Además se debe tener "especial cuidado en la elección segura de dicha persona, evitando seleccionar al agresor o a una persona que no pueda sostener la situación". Luego, se debe dar paso al contacto con el INAU e instituciones de salud.

De todos modos, se advierte que "algunas veces, por la urgencia o gravedad de la situación, o por la celeridad de los acontecimientos, el adulto referente puede no haber sido contactado o identificado", y en esos casos de aconseja realizar la denuncia policial. Pero esta alternativa es considerada un "plano de acción posible entre otros".

Afutu plantea priorizar la intervención de la Policía en todos los casos de denuncia de abuso, y contar con su protección para transitar por todos los pasos, de modo que la víctima quede aislada del entorno familiar de donde proviene la vulneración de sus derechos.
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