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Un domingo de abril de 1963, un joven que todavía no había cumplido 20 años de edad, con una educación aristocrática e inmerso en el mundo de la moda, conoció en una sala detrás del Station Hotel, en Richmond, a seis jóvenes que tocaban rhythm & blues y que se hacían llamar Rollin´ Stones. Ese joven, de nombre Andrew Loog Oldham, no fue otro que el responsable de lanzar a la fama a esa banda, no sin antes hacer algunos malabares satánicos: cambiarles el nombre (a “Rolling”), vestirlos con un look salvaje, echar al pianista Ian Stewart por poco atractivo, meterles el sonido pop en la cabeza y por sobre todo, encerrarlos en una habitación durante todo un día para que compusieran su primera canción.

Luego de más de medio siglo de drogas, fiestas y muchos viajes al infierno, el audaz y visionario manager y productor de los Rolling Stones cuenta en Rolling Stoned –un solo volumen que rescata la esencia de los dos libros autobiográficos escritos por Oldham, Stoned y 2Stoned– cómo fueron sus seis años con la banda, quizá los años más productivos de Mick Jagger, Keith Richards y compañía, los años de Paint it, Black, Let’s Spend the Night Together, The Last Time, Ruby Tuesday, Under my Thumb, Mother’s Little Helper, As Tears Go By, I’m Free y, por supuesto, (I Can’t Get No) Satisfaction.

A través de más de 400 páginas, Oldham narra un fascinante recorrido por el mundo de la moda británica de fines de 1950, cuando él era un adolescente que hacía sus primeros pasos en King’s Road con la diseñadora Mary Quant –la creadora, nada más ni nada menos, que de la minifalda–; luego cuenta cómo fue seducido por el mundo de la música y el show business, sobre todo cuando empezó a trabajar bajo las órdenes de Brian Epstein como agente de prensa de las primeras giras de los Beatles, Bob Dylan, Sam Cooke y Phil Spector, entre otros.

Fue así que, sin ánimo de ser segundo de nadie, Oldham siguió la sugerencia de un amigo de ir a ver una banda que no tenía manager ni contrato discográfico ni nada, pero sí el potencial para convertirse en el grupo de rock & roll más importante del mundo.

“Una vez terminado el set –escribe Oldham recordando la primera vez que vio a los Stones–, no tuve el coraje para encarar a los artistas enseguida. Lo que había visto era increíble (...) Ese domingo cambió todo: sentí la fuerza de ellos y quise estar dentro, sentí una invitación de Dios hacia Jagger, había dejado que la banda me arrastrara y entendí la razón de toda mi experiencia y mis ganancias. Yo ya era de ellos y de ellos era el mundo... ”.

En suma, Rolling Stoned es un libro para aquellos que les apasiona saber cómo fue la génesis de una revolución cultural que cambió al mundo, una revolución que surgió gracias a tipos como Oldham, que hizo mucho por ello y por los Stones, como conseguirle fechas y salas para que tocaran, pujar por los mejores contratos, presentarles estrellas como Frank Sinatra e incluso, acompañado de su chofer al que todos conocían como “El Carnicero”, agarrarse a trompadas con los periodistas que hablaban mal de la banda.

Andrew Loog Oldham escribía la leyenda de los Stones y la suya propia. “La gente dice que yo hice a los Stones”, señala, “no es cierto. Ya estaban allí. Me limité a sacar lo peor de ellos”.
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