Un domingo de abril de 1963, un joven que todavía no había cumplido 20 años de edad, con una educación aristocrática e inmerso en el mundo de la moda, conoció en una sala detrás del Station Hotel, en Richmond, a seis jóvenes que tocaban rhythm & blues y que se hacían llamar Rollin´ Stones. Ese joven, de nombre Andrew Loog Oldham, no fue otro que el responsable de lanzar a la fama a esa banda, no sin antes hacer algunos malabares satánicos: cambiarles el nombre (a “Rolling”), vestirlos con un look salvaje, echar al pianista Ian Stewart por poco atractivo, meterles el sonido pop en la cabeza y por sobre todo, encerrarlos en una habitación durante todo un día para que compusieran su primera canción.
El sexto simpatizante del diablo
El libro Rolling Stoned no es un título más de memorias de sexo, drogas y rock & roll, es el testamento de Andrew Loog Oldham, el tipo que lanzó a la fama a los Rolling Stones