El sueño del libro propio en Uruguay
Ha surgido en lo que va del incipiente siglo una serie de iniciativas editoriales locales con características y niveles de éxito disímiles
El editor es el médium entre el lector y el escritor. Es el que hace posible el libro, el que lo pone al alcance. En Uruguay ha surgido en lo que va del incipiente siglo una serie de iniciativas editoriales locales con características y niveles de éxito disímiles. Entre esa nueva guardia se destaca Hum, nacida en 2007 y que ha publicado centenares de obras de autores uruguayos, tanto de narrativa como de poesía y de ensayo.
Hum tiene diversas colecciones y selecciona lo que publica de entre una oferta muy amplia. La editorial ha logrado establecerse a raíz de un estilo gráfico reconocible y a la buena puntería a la hora de arriesgar por nuevos autores.
La editorial financia la edición y luego el autor obtiene su porcentaje de las ventas por concepto de derechos, que normalmente equivalen al 10%. Las librerías se quedan con el 45% y la distribuidora con el 15%.
Martín Fernández, uno de los responsables de Hum, cuenta que 2013 fue un excelente año para la editorial, en un medio que es muy difícil, con una cantidad de lectores muy limitada. Por esa razón el editor no ve con buenos ojos, en general, a las modalidades de autoedición. “A mí me llaman y me dicen: ‘Tengo un libro de 160 páginas. ¿Cuánto me sale?’ y yo les digo que no soy una imprenta. En todo caso que me manden el manuscrito y yo veré si me interesa. Y si me interesa no le voy a cobrar nada al autor”.
En setiembre del año pasado apareció una editorial que aplica esa modalidad: Antítesis. En diciembre publicó tres volúmenes de autores uruguayos: Coz de cobre, de Eduardo Curbelo (poesía); Mentirosos y ladrones, de Mauricio Aldecosea (narrativa) y La marginalidad canonizada y el caso Leo Maslíah, ensayo de Anahí Barboza Borges.
La editorial está conformada por Heber Benítez Pezzolano y Mariana Pérez Balocchi, marido y mujer. Él es profesor adjunto de literatura en la Facultad de Humanidades y ella es diseñadora gráfica y tiene estudios avanzados en letras.
Ellos gestionan la edición y el autor la financia. Benítez explica que la intención no es lucrativa sino que la iniciativa tiene un propósito cultural. Su experiencia incluye la edición de la revista Hermes criollo, de teoría y crítica literaria, entre los años 2001 y 2009. Con ese sello también se editaban libros, tanto de teoría literaria como de narrativa y de poesía, así que el año pasado se decidieron a lanzar la editorial.
Cada libro tuvo una tirada de 300 ejemplares y un costo de entre $ 22 mil y $ 28 mil, financiados por el autor, que recibe la totalidad de lo que se recaude, después de deducir el 45 %, que se queda la librería, y el 15 %, que son los honorarios de la distribuidora (Gussi).
“Es la oportunidad para un autor de ver su libro editado y resueltos todos los detalles de distribución y de cobro, y al autor le cobramos la edición y un plus que no es grande, que tiene que ver con la composición, edición y distribución. Incluso nosotros le administramos a los autores los retornos a través de Gussi”. explica Benítez.
Benítez tiene su propia obra como escritor. Es autor de Mundo, tiempos y escritura en la poesía de Marosa di Giorgio y no descarta a su propio sello para publicar su próxima obra, pero no será todavía.
Criatura
El caso de Criatura Editora es una evolución sostenida. Empezó con un puesto de libros en la Feria Tristán Narvaja; después abrió una librería en la Ciudad Vieja, La Lupa, y ahora hay una editorial que publica seis libros cada seis meses y que dentro de dos semanas llegará a la treintena de volúmenes editados.
“Cuando trabajábamos en el puesto, el desafío era poner una librería. Apareció una cantidad de problemas que ni nos imaginábamos pero salimos a flote y nos dio como para tomar un nuevo paso: la editorial”, dice Alejandro Lagazeta, quien está al frente del negocio.
En dos años y medio, Criatura mantuvo un estilo coherente. Hacen tirajes de 1.000 ejemplares por libro, que venden no solo en Uruguay sino también en varias librerías de Buenos Aires, La Plata ySanta Fe, en Argentina.
Lagazeta explica las líneas rectoras de la editorial: “Crear un modelo autosustentable. Trabajar para Uruguay y también para el exterior. Lograr que los libros tengan precios razonables, que resulten competitivos, a costa de reducir el margen de ganancia. Apostar a la calidad del diseño. Tener un buen relacionamiento con los autores”.
El mercado tiene una oferta creciente. Los editores sienten que para que la ecuación fuera perfecta faltarían algunos lectores más.