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Quizás suene extraño que Liam Gallagher vaya a estar en la noche de este miércoles al frente de su banda Beady Eye en un lugar como el Teatro de Verano, templo murguero si los hay.

Ícono del llamado britpop en la década de los 90, su flaca estatura frente al micrófono sin tocarlo jamás, sus brazos a la espalda y su rasposa voz poslennoniana redefinieron una era que había quedado huérfana de ídolos luego que un disparo quedara resonando cerca de Seattle, tras el suicidio de Kurt Cobain, cantante de Nirvana.

A base de una arrogancia que refleja sus humildes orígenes en un barrio obrero de Manchester, como un cantante que proyectaba toda la calidad musical de su hermano Noel y como heredero del enorme legado beatlero, Gallagher (aunque para alguien que tiene 32 años como quien firma este artículo es imposible no llamarle simplemente “Liam”) fue no solo el frontman de Oasis sino la voz de toda una generación.

Por eso será extraño verlo parado en la noche de este miércoles, en el arranque del festival de rock Primavera Cero, con su pose estática y su ropa de diseño retro (de su propia tienda, Pretty Green), comandando los bemoles de una banda que tiene la misma alineación del último Oasis a excepción, por supuesto, de Noel Gallagher, que dejó al grupo hace dos años: Andy Bell y Gem Archer, en las guitarras, Chris Shamrock a la batería, más el bajo de Jeff Wootton (ex bajista de The Verve) y el peludo Matt Jones desde los teclados.

Beady Eye se encuentra en medio de la gira de promoción de su disco Different gear, still speeding (“Diferente cambio, todavía acelerando”), título que le hace un guiño a la separación de Oasis, que se editó en febrero de este año.

Pero la amplísima mayoría de los que concurran al Teatro de Verano van en otro plan. ¿El disco? Una excusa. ¿Es bueno? Sí, claro, suena fuerte y rinde. Es rock and roll de pura cepa. ¿Le copia Liam la voz a John Lennon? Bueno, sí, esa es la idea.

Los que van este miércoles llevan sus recuerdos en su cabeza. Las cosas que hicieron cuando eran adolescentes, (“the dreams we had as children”), los amigos, las novias, las noches, los amaneceres, las primeras borracheras, los primeros puchos. Cada uno de esos momentos estuvo envuelto con la garganta raspada de este señor de 39 años, de actitud antipática y más que odiable, futbolero, borracho y drogón, que habla un inglés horrendo (cuando viaja a EEUU y lo entrevistan, le ponen leyendas) y se para frente a las multitudes mordiendo una pandereta, pero que está unido a lo mejor que dio una década. Incluso para el más fanático de Oasis, el más chico de los Gallagher hace cosas de payaso. Pero a la vez, es esa extraña forma de ternura que tiene con su público la que hace que el grito brote desde la gente: “¡Liam, Liam!”, donde sea que se suba para cantar con las manos a la espalda y al costado del micrófono, en esa pose tan suya y tan reconocible.

Oasis todavía tiene un público fiel en cada contienente, del que Beady Eye se aprovecha en forma válida. Los Gallagher cultivaron el mito durante casi 16 años para que ahora, cada uno en solitario, sigan cosechando adhesión y amor global.

Ni Wonderwall ni Live forever, ni Supersonic, ni Cigarrettes & Alcohol, ni Some might say, ni ninguna otra canción de Oasis sonará esta noche arriba de un escenario acostumbrado a cuplés y retiradas. Pero nada de máscaras ni caras pintadas hoy. Quizá se vea alguna gabardina, alguna remera Fred Perry, algunas guitarras Gibson y Rickenbacker. Quizá llueva, como homenaje.

Hoy estará Beady Eye y sus temas nuevos. Pero en cada cabeza, en cada par de oídos y en cada corazón estará el tiempo vivido junto a Liam. Las canciones que cantó están demasiado metidas en nuestra vida como para que solo se vea a un tipo cantando rock. Será Liam en presente, por primera vez acá, pero la emoción será la de activar esa conexión con el pasado.

Una vuelta casi obvia
El inicio de la grilla de hoy, sobre la hora 20 será de Astroboy, una banda que por muchos motivos merece abrir el festival Primavera Cero y tocar antes que Liam Gallagher. Astroboy fue la única banda uruguaya que abrevó con notoriedad en los ritmos y en los estilos del brit pop, con un claro trasfondo beatle (las raíces comunes terminan todas en ese lago llamado Lennon/McCartney). Con temas en inglés y español, la banda tuvo dos discos muy buenos. En 2006 se separaron. Cuando se enteraron de que Beady Eye llegaría a Uruguay, hablaron con el productor Danilo Astori para proponerle abrir la fecha. En el lanzamiento del Primavera Cero, el cantante Martín Rivero dijo que seguramente toquen “covers de Astroboy”, dado el tiempo transcurrido desde 2006.
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