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El Hotel Balmoral abrió sus puertas el 1° de enero de 1991 bajo el mando del fallecido ingeniero civil Norberto Klang. En esa época la oferta de hoteles en Montevideo era más reducida, y abrir un establecimiento de este tipo era una buena oportunidad. Al principio funcionó solo con las habitaciones y lentamente se fueron incorporando más servicios, como salas para eventos.
Cuando falleció en 1999, fue su esposa, Lilián, la que se hizo cargo del hotel. Tuvo que hacer frente a muchos obstáculos, como una administración con la que no estaba de acuerdo, un ambiente hostil y la crisis del 2002. Hoy el Balmoral es un negocio exitoso con varias propuestas gastronómicas.


¿Qué rol tenía en el hotel antes de hacerse cargo?
Ninguno. Cuando entré en el hotel tuve que aprender sobre el manejo interno desde cero, como pasaría con cualquier trabajo nuevo.

¿Cómo fue la transición a administradora de Balmoral?
Fue muy complicado porque fue en un momento en que hubo una caída importante en la hotelería. Además yo no estaba muy de acuerdo con la administración que se llevaba y tuvimos que cambiar todo y ese fue un proceso de muchos años.

¿Qué cargo tiene en el hotel?
Me desempeño en todas las actividades, como contadora, administradora, incluso en la decoración porque antes trabajaba de paisajista.

¿En qué sentido se transformó el hotel con Usted al mando?
Cuando yo ingresé muchos socios se fueron. Yo compré sus acciones y fue cambiando la proporción. El problema es que estamos en un medio muy machista y cuando las mujeres administramos algo grande la gente siente cierta desconfianza. Al principio sentí cierto rechazo, pero considero que ahora me respetan por el trabajo que hice.

¿Cómo cambió el hotel?
El manejo cambió en todo sentido. Por ejemplo: trabajamos con capital propio, no de préstamos bancarios. De a poco, fuimos incorporando otros servicios a medida que fue dando resultados la nueva administración. Me pareció que las ofertas gastronómicas eran interesantes y hoy son una gran entrada.

¿Tenía experiencia previa en la gastronomía?
Solo en mi casa, cocinaba mucho para mis hijos.

¿Cómo fueron agregando las opciones gastronómicas?
Empezamos de a poco. El primero lo pusimos sobre la calle San José. Fueron cinco mesitas sobre la calle y una cocina en el segundo piso, pero eso no funcionó. También agregamos una barbacoa y hace un mes inuguramos el Biobar. Mi hija es arquitecta y es la que se encargó de hacer las reformas en el hotel.

¿Cómo es la clientela del Balmoral?
Antes la mayoría de los clientes eran argentinos y algunos brasileños y chilenos. Ahora la estructura cambió por los problemas que hay con Argentina y la crisis de Europa. Ahora los brasileños son la mayoría, y después de otras nacionalidades. Esperamos que terminen los problemas con Argentina porque son nuestros mejores clientes.

¿Apuntan a un público específico?
A un público ejecutivo sobre todo, pero con los turistas se complementan los ingresos.

¿Sus hijos participan del manejo del hotel?
En cierto sentido es una empresa familiar porque somos los accionistas mayoritarios. Pero mis hijos no intervienen en el hotel. Mi hija trabaja como arquitecta y es la responsable de todas las reformas que se han hecho, pero a mi hijo no no le interesa porque es músico. No sé quién se va a hacer cargo más adelante, pero por ahora estoy yo.

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