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La pasión por el calzado es algo que lleva en la sangre. Con tan solo 13 años tomaba la bicicleta que su padre, Mario Macri, tenía para salir a pasear y se iba a "trabajar" a la curtiembre de la familia, donde aprendió el oficio de fabricar zapatos. Hoy a los 39 años Emiliano Macri, que comparte la dirección de la empresa familiar Macri Calzados con su hermano Lisandro, recuerda con añoranza aquellos años donde se tardaba hasta cuatro días para, de forma artesanal, hacer un calzado. Es sanducero, licenciado en Marketing y padre de Pietro, Josefina y María Emilia, sus tres cables a tierra.
Habló con Café & Negocios sobre la industria nacional en la actualidad, el presente de su empresa (que tiene 122 años) y los demás negocios familiares.

¿Qué otros negocios tiene el grupo Macri en el país?
Tenemos negocios totalmente diversificados. De algunos de ellos, como la arenera y la procesadora de hormigón, que tenemos en Paysandú, se ocupa mi papá. Mi hermano y yo estamos más focalizados en los 34 locales de Macri Calzados. También tenemos una curtiembre en Santa Lucía, donde fabricamos los zapatos, una empresa de logística, una radio y un canal de televisión, y somos dueños del shopping de Paysandú, donde tenemos los cines y varios locales, de los que se encarga mi hermana menor. También tenemos una empresa que maneja las franquicias de Adidas en el país.

¿Cómo hacen para estar en todo?
De lunes a lunes, con una carga horaria muy grande, pero lo hacemos con gusto. Los negocios no los hago por plata sino por placer, porque me encanta. No hay nada más lindo que que te vaya bien y que lo disfrutes. El éxito está en estar siempre encima, ocuparte y buscar los colaboradores más eficientes. El capital más grande de esta empresa no son los zapatos ni los locales, sino la gente que la compone; generaciones enteras han trabajado con nosotros.

¿Cómo ve la industria nacional?
Muy mal, desgraciadamente se perdió el oficio. Imaginate que somos 3 millones de habitantes en el país y se importan más de 14 millones de zapatos. ¿Qué queda para la industria? Es uno de los grandes temas, porque no hay manera de competir. Tenemos que perfeccionarnos y hacer algo diferente de lo que están haciendo las fábricas asiáticas. Nuestro valor agregado es la calidad y tenemos que encontrar el nicho para poner los productos uruguayos. Nosotros seguimos creyendo y apostando a la grifa Made in Uruguay. No podemos perderla, sentimos que le debemos eso a la gente.

¿Y los clientes lo valoran?
La gente sabe cuando un producto es de calidad, pero la realidad es que se valora cada vez menos. Los tiempos cambiaron. Se fijan mucho en la moda; lo usan tres meses y quieren comprar el más nuevo. La empresa tuvo que ir aggiornándose. Hoy solo el 20% de lo que vendemos es de fabricación nacional.

¿Cuál es la característica de la nueva generación Macri?

Innovar. Los diferentes son los que van a estar por encima del resto. Además tenemos una responsabilidad de más de 100 años atrás. Trabajamos con proyectos a mediano y largo plazo.

¿Qué diferencia a Macri Sport Center de las nuevas Sport Life?
En las primeras se venden productos netamente deportivos y técnicos, para practicar deporte. En las segundas se trata más de un concepto urbano, de moda más retro, que apunta a jóvenes actualizados de entre 13 y 30 años. Trajimos la idea de un viaje a Nueva York, el año pasado.
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Zapatería Macri Macri Calzado Industria moda Paysandú

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