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La histórica demanda de certificados de participación del fideicomiso financiero Pampa para el parque eólico que UTE construirá en Tacuarembó, dejó ver una vez más la gran avidez del inversor minorista uruguayo por colocar su dinero en activos, cuando el instrumento cuenta con el atractivo de una buena combinación entre rendimiento y seguridad.

De los US$ 15 millones que se pusieron a disposición de inversores minoristas –la compra individual no podía superar los US$ 20.000 por persona, y el mínimo de participación era de
US$ 1.000–, la demanda alcanzó US$ 100,6 millones, con solicitudes de alrededor de 4.000 ahorristas individuales.

El corte entre la oferta y la demanda se hizo por prorrateo. Esto es, todos los inversores que presentaron solicitudes obtuvieron una participación en los títulos emitidos, proporcional al total de la oferta. Si un inversor demandó US$ 10.000, pudo acceder a US$ 1.490. Si bien el instrumento fue vendido por bancos y corredores de bolsa, estos últimos colocaron 82% de los papeles vendidos.

En la presentación de estos resultados, que tuvo lugar en la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM) en la tarde de ayer, tanto el presidente de la bolsa, Pablo Sitjar, como el de UTE, Gonzalo Casaravilla, se mostraron plenamente satisfechos por el resultado.

El jerarca de UTE aprovechó para anunciar que los parques Valentines y Arias contarán con una forma similar de financiamiento por un monto que entre los dos igualará al Pampa, cuyo costo total de construcción ronda los US$ 320 millones. La estructuración de los fideicomisos está siendo revisada por el Banco Central, pero espera que pueda licitarse durante este año.

La emisión de ayer fue la primera parte de la oferta de Pampa, dedicada a inversores minoristas. La segunda será para grandes inversores por US$ 82 millones, con una participación mínima de
US$ 100 mil, que comienza su transacción el 20 de marzo.

Un enorme atractivo
Los certificados de participación ofrecen al inversor lo mejor de dos mundos: el de renta fija y el de rendimientos variables. Ante el peor escenario, UTE garantiza el pago de un seguro de 4% anual a sus inversores, una tasa que en dólares es muy respetable.

Esto se daría en un escenario poco probable. El riesgo sería que sople significativamente menos de lo esperado en Tacuarembó, un escenario de muy baja probabilidad de ocurrencia. Pero en el escenario más probable, los emisores calculan que el retorno a pagar será de 11,5%.

Una acción preferida en Estados Unidos, con un rendimiento muy bueno y un riesgo de bajo a medio –pero mayor a una empresa estatal como UTE– puede pagar entre 6% a 9% en dólares. Un plazo fijo en dólares en el Banco República paga aproximadamente 1% anual. Las obligaciones negociables Conahorro de Conaprole rinden 2,5% anual. Un título del Tesoro uruguayo en el mercado global con un horizonte a 20 años, paga una rentabilidad de 5,15%, según la Curva Uruguay en Dólares (CUD) de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa).

Es decir, en el peor de los escenarios trazados para el rendimiento del parque eólico, el inversor obtiene un monto mucho mayor a un plazo fijo, casi el doble del Conahorro y levemente por debajo del bono 2050. Si se obtiene lo que UTE espera pagar, en cambio, está muy por encima del resto de las opciones. Por otra parte, esta inversión está exenta de Impuesto al Patrimonio –al igual que la compra de bonos estatales–.

Si bien la inversión en dólares elimina el riesgo asociado a la depreciación de la moneda local, no está cubierto por inflación, como sí las opciones en Unidades Indexadas (UI).

En un mercado con muy pocas opciones minoristas, la cifra demandada ayer dejó en evidencia que el ahorrista uruguayo se anima a invertir cuando se le presentan oportunidades accesibles y rentables.
“Esto me animo a ponerlo en todo portafolio de cliente”, dijo a El Observador el corredor de bolsa Federico Bozzolo de RenMax, y agregó que se trata de un instrumento “más eficiente que cualquier activo uruguayo que está en el mercado”. Agregó que por sus atributos fue fácil colocarlo entre sus clientes. “El retorno esperado es muy alto, el riesgo bajo y cuenta con la liquidez de las dos bolsas”, destacó el especialista.

El fideicomiso tiene una duración de 22 años, los dos primeros son de construcción en los cuales el inversor no ve retorno. A más tardar en abril de 2017 se aproxima un primer pago de 7% sobre lo invertido y a partir de 2018 se recibirán los pagos.

El parque eólico Pampa tendrá una potencia instalada de 141,6 megavatios que serán comprados íntegramente por UTE. El fideicomiso recibió calificación de riesgo AA (uy) para la serie A –la minorista– y A (uy) para la serie B –la mayorista–.
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