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Las políticas monetarias de Argentina y Venezuela separan a esas dos economías de la suerte que corren el resto de los países de la región.

Mientras que en el resto de los países crecen las reservas y la emisión monetaria se mantiene controlada (incluso por debajo de los dos dígitos), en esos dos países la dinámica es completamente opuesta.

La devaluación que decidió el gobierno de Venezuela y el desdoblamiento cambiario de facto que sufre la Argentina son los costos de esas políticas, según analistas.

En lo que va del año, las reservas del Banco Central argentino retrocedieron US$ 1.121 millones.

Esa evolución contrasta con lo acontecido en la mayor parte de los países de la región que en general han mantenidos sus indicadores de sustentabilidad en los últimos años e incluso los han incrementado, explica un informe de la consultora ACM.

Las reservas internacionales subieron significativamente en todos los países relevados de la región, con excepción de Venezuela, agrega.

Mientras que las reservas de la Argentina cayeron 8,5% y las venezolanas se derrumbaron 18,1% entre 2007 y 2012, las de Brasil treparon 110%, las de Chile 146% y las de Perú 131% en el mismo período.

Lo que tienen en común los casos venezolano y argentino, según ACM, es la política monetaria.

“Evidentemente, el deterioro de estos indicadores es, en parte, la contrapartida natural de una política monetaria que se ha concentrado principalmente en financiar al Tesoro, particularmente desde 2010. Esta política no se aplica a nivel regional (o su incidencia es significativamente menor), salvo en el caso de Venezuela”, explica.

Según Federico Baer, director de Bconomics, la clave está en la emisión monetaria.

La cantidad de dinero en Argentina es muy similar a la de Venezuela (14,1% y 16,4% del PIB, respectivamente), mientras que en países de baja inflación como Brasil y Chile los ratios son casi un tercio, comenta Baer en un informe.

Las diferencias son mayores si se considera el ritmo de expansión anual de esa mayor emisión monetaria.

En el caso de Venezuela la cantidad absoluta de dinero se duplicaría en menos de dos años (55,3% anual), en tanto que para Argentina demoraría dos años y medio (39%).
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