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Joseph Schumpeter estaba convencido que era fundamental estudiar la Historia para poder comprender al Emprendimiento como ciencia. Richard Cantillon es quien ya en 1755 introduce el término entrepreneur y es el primero en tener en cuenta su papel dentro de la economía. En este sentido, para Cantillon, una de las funciones del entrepreneur es la de crear empresa o poner en marcha una actividad empresarial en un ambiente de incertidumbre. Para Cantillon, la producción, la circulación y el trueque son labores que realizan los empresarios a riesgo propio.

Según él, los emprendedores, viven de ingresos irregulares y desconocidos, porque no saben qué cantidad van a vender ni a qué precio.

Ellos asumen un riesgo y, por lo tanto, en ocasiones obtienen mayores beneficios.

Pero quizás es importante irnos un poco más atrás en el tiempo para comprender cómo se comportan los mercados, aunque su estructura sea sumamente simple, y deducir de ellos lecciones sobre innovación y emprendimiento.

Para ello, trataremos de exponer cuáles fueron los cambios que surgieron en la Comercialización y el Marketing en Europa previo a la revolución industrial (Siglos XIV y XVIII) y qué se puede aprender de ello hoy.

Previo a la Revolución Industrial (o no tan revolución) se dieron varios cambios vertiginosos en los precios de los factores, salario, tierra, dinero, etc., así como el surgimiento de nuevas oportunidades de negocios, las cuales debían ser absorbidas por mecanismos de mercados que permitieran a los comerciantes realizar sus operaciones con costos de transacción bajos. Esta realidad hace que surja en Inglaterra una nueva forma de realizar el comercio internacional, una innovación radical para el momento, las denominadas ferias. Estas nuevas estructuras de mercados (innovaciones disruptivas como las conocemos hoy) permitían reducir los costos de transacción a través de varios factores. Uno era el relacionado con el determinante de Localización. Al tener que viajar menos, pues las ferias se repetían varias veces al año durante varios días en el mismo lugar, los costos de transporte, de peajes, de set up, etc., relacionados con la comercialización de bienes en zonas alejadas se reducían haciendo más competitivos los precios relativos de los productos, que habitualmente provenían de regiones alejadas. A su vez, existían costos de transacción relacionados con la Acceso a la Información. Es decir, al poder comprender cuáles eran las necesidades de los consumidores en diferentes regiones y momentos, los comerciantes podían “customizar” los productos de tal forma que mejoraban la elasticidad ingreso de la población, a la vez que incrementaban la productividad en la producción de los mismos. Otro costo que consideramos importante remarcar es el relacionado con los beneficios de la Asociatividad y la Especialización.

Según Epstein (1994) se pueden identificar ya en 1350 diferentes clusters en donde la especialización y la asociatividad impactaban directamente sobre la productividad de los diferentes sectores.Incluso este tipo de mecanismo de mercado permitía comercializar productos en forma anticíclica, es decir, productos fuera de temporada, dado que se comercializaban fuera de la zona en donde se producían. En estos casos, los grandes saltos de valor estuvieron dados por el momentum, en el cual el consumidor podía acceder al producto.

Un ejemplo claro de esto son las ferias de ganado que se desarrollaron en tierras altas, en donde era imposible producir o criar esas especies.
Pero estos cambios tan importantes y radicales que se desarrollaron en Inglaterra no tuvieron eco en la Europa mediterránea.

Tanto en Italia como en España el peso del Estado era muy fuerte, el respeto a los monopolios y al status quo comercial y feudal impidieron que se viabilizaran de la misma forma las oportunidades comerciales, haciendo en muchos de los casos, que los sectores económicos líderes, como era el caso del textil, perdieran oportunidades competitivas.

Hoy estamos 700-600 años más desarrollados, con acceso a mucha más tecnología, con más velocidad en la información, con mercados más complejos, pero…¿con la misma necesidad de innovación que hace seis o siete siglos?

* Director de BEXTON Research.

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