ver más

Pese a que es una piedra en el zapato para varios de los planes que lleva adelante, al gobierno no parece molestarle la oposición constante que le hace el PIT-CNT. El presidente Tabaré Vázquez está encarando la relación con la central sindical de una manera diferente a la de su primer mandato y radicalmente opuesta a la de su antecesor José Mujica.

“Estábamos acostumbrados a un presidente que en seguida, ante una llamada por un problema nos convocaba a la chacra", dijo a Búsqueda el mes pasado el dirigente sindical Ismael Fuentes. Si bien se reunió con ellos, Vázquez no se hace problema en avanzar con sus planes si hay oposición sindical. No solo se advierte eso en el Fondes, el TISA o el IRPF, temas en los cuales está ignorando el radicalismo gremial. También se ve en la educación. María Julia Muñoz admite que se va a meter en la autonomía del Codicen sin que se le mueva un pelo, causando indignación entre la corporación educativa (sindicalistas y autoridades). En la salud todo parece ir en el mismo camino.

Te puede interesar

El argumento del gobierno es que ellos tienen la representatividad para tomar esas decisiones porque fueron elegidos en las urnas.

El problema con el PIT-CNT es que no entienden cuando le hablan de democracia representativa. Algunos dirigentes no tienen problema en admitirlo. “Vislumbro un cambio en la concepción de la democracia del nuevo gobierno (...) La izquierda siempre defendió la democracia participativa, nunca se conformó con la democracia representativa”, dijo Milton Castellanos en Búsqueda. Quieren incidir en las decisiones como si fueran una parte más del gobierno. En marzo, el PIT-CNT sacó una declaración en la que afirma su “deber seguirá siendo ser centinelas de la democracia”. Podrá defenderla como quiera, pero no puede exigir ser parte de las instituciones y las decisiones democráticas.

Temas:

Opinión

Seguí leyendo