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Los debates sobre el pasado se repiten y parecen no terminar. El Parlamento discutió ayer sobre el “Febrero Amargo" de 1973, pero la oportunidad también fue propicia para pasarse factura entre oficialismo y oposición por heridas de la dictadura que aún siguen abiertas.“Todos los partidos políticos hemos ayudado a construir la ilusión histórica por la que el golpe de Estado fue el 27 de junio como si en febrero no hubiera pasado nada”, dijo el diputado colorado Fernando Amado, al empezar la sesión.

El propósito era discutir sobre la actitud displicente que tuvo el Parlamento en ese mes, cuando el Ejército y la Fuerza Aérea vetaron la nominación del general Antonio Francese para el cargo del Ministerio de Defensa y emitieron días después comunicados en los que planteaban objetivos a alcanzar.

Amado abrió un debate de casi hora y media que comenzó sin discursos encendidos, pero que cobró temperatura cuando los oradores sacaron a relucir casi de forma inevitable viejas cuentas del pasado. El legislador colorado cuestionó la actitud que el sistema político tuvo cuando se conocieron los comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Conjuntas. Dijo que “no se defendió” al presidente, a la democracia y la institucionalidad y que todos los partidos políticos tuvieron responsabilidad, aunque se prefiere “taparlo” porque “se tiene cola de paja”. “Casi nadie pensó en salvar el sistema democrático de los militares insurrectos. Por el contrario, muchos simpatizaron y recibieron con entusiasmo el alzamiento militar”, afirmó Amado.

El legislador agregó que el general Liber Seregni “en vez de enfrentar a los golpistas optó por pedirle la renuncia al presidente” y que Wilson Ferreira Aldunate “se manejó por un camino similar” cuando manifestó su intención de que se realizaran elecciones nacionales seis meses después.

El primero en recoger el guante fue el diputado nacionalista Ricardo Berois. “Decir que Seregni y Wilson se cruzaron de brazos es realmente una bofetada”, se despachó. Entre medio, el senador colorado José Amorín dijo que en todos los partidos hubo “conductas indignas”, pero también aprovechó la oportunidad para criticar al Frente Amplio por los cuestionamientos de estos días al fallo de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) sobre la ley Interpretativa de la Caducidad . “Cuando uno defiende la Constitución la tiene que defender siempre. (…) No es que la Suprema Corte está mal porque termina con lo que yo voté”, dijo en alusión directa a los legisladores del FA.

Hasta entonces el diputado socialista, Yerú Pardiñas había escuchado en silencio y en algunos tramos parecía dormitar. Pero cuando pidió la palabra volvió a encender la discusión. Pardiñas rechazó que el FA “hubiera dado la espalda” como dio a entender Amado e hizo alusión al senador Pedro Bordaberry y a su padre Juan María Bordaberry. “¿Es mas inadmisible alguno que no actuó por omisión que aquel otro que se sumó e hizo acuerdo con los militares, que luego fue titiritero y que aparte sus generaciones futuras hoy lideran el Partido Colorado?, se preguntó Pardiñas.

De inmediato, Amado volvió a pedir la palabra y se descargó contra el socialista. “No puedo tolerar que se quiera emparentar a Pedro Bordaberry. Es la prueba de un conservadurismo nunca visto condenar a un hijo por lo que hizo el padre”, respondió. Antes de terminar puso como ejemplo la figura del presidente de ANCAP, Raúl Sendic, a quien dijo se lo juzga por su gestión y “no por ser el hijo de uno de los fundadores de un movimiento que dejó un tendal de muertes”, en alusión al MLN.

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