Desde que el agro formalizara hace cuatro meses el movimiento de protesta Un solo Uruguay, se ha planteado con el gobierno un ríspido contrapunto que se viene profundizando. Las exigencias iniciales de bajar impuestos y tarifas y de achicar el Estado no fueron debidamente atendidas por el gobierno y solo se hicieron parches menores que los productores ya consideraban insuficientes. Pero la situación se ha agravado ahora por los efectos de la sequía, que ha llevado a sectores agrícolas a lo que describen como "una crisis sin precedentes", con reclamos apremiantes de alivios financieros estatales y predicciones de un ominoso corte en la cadena de pagos. La trancada realidad es que aunque los pedidos se justifiquen, la situación fiscal y la propia salud del Banco República torna imposible atenderlos en su totalidad.
Equilibrio para evitar la crisis
Si las partes no se ponen de acuerdo sobre las cosas posibles, será difícil evitar los problemas que pronostica el agro