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1997 Crisis asiática
Las crisis financieras asiáticas de 1997-1999 fueron totalmente imprevistas por las calificadoras de riesgo.

La nota de Tailandia otorgada por S&P era de A (estable) hasta un mes después de la devaluación de 1997. Moody’s solo la bajó un grado, de A2 a A3, una nota igualmente robusta.

Corea continuó con una calificación de AA- (estable) hasta cinco meses después de haber reventado la crisis.

1999 Devaluación del real
Las agencias degradaron a Brasil al grado especulativo B+ (negativo) un día antes de la devaluación del 15 de enero de 1999. Otra vez, la advertencia llegó tarde.

Ya en setiembre de 1998, las reservas habían disminuido en US$ 21.500 millones. Para 1999, las necesidades de financiación alcanzaban los US$ 60.000 millones.

2001 Enron
Las tres calificadores tuvieron a la energética estadounidense en una posición de “grado de inversión” hasta cuatro días antes de que la empresa se declarara en quiebra. El diario The New York Times advirtió del fraude seis meses antes.

En 2001, Enron reportó ganancias por más de US$ 1.000 millones. Sin embargo, el 2 de diciembre manifestó tener deudas por más de US$ 30.000 millones. Un día después, Fitch rebajó a “D” la calificación de la compañía.

La quiebra dejó en ruina a miles de sus empleados y las acciones se desplomaron de US$ 90 a US$ 42.

2002 Worldcom
La firma estadounidense de telecomunicaciones Worldcom tenía en el año 1999 un valor de US$ 180.000 millones.

En 2002 la empresa admitió haber coordinado uno de los fraudes contables más grandes de la historia y haber inflado sus beneficios por un valor de US$ 3.800 millones.

Entre medio, contaba con la nota más alta por parte de las calificadoras.
En mayo de ese año, las tres grandes la rebajaron al “grado de basura”.

La compañía controlaba la mitad del tráfico de internet en EEUU y era la segunda empresa de telefonía de larga distancia del país.

2003 Parmalat
Standard & Poor’s mantuvo la calificación de la italiana Parmalat en el grado de inversión (BBB) hasta tres meses antes de su quiebra, aunque en setiembre de 2003 analistas de la agencia, en correos internos, ya se referían a las cuentas de la empresa como “opacas”. El único cambio fue que S&P rebajó la previsión de positiva a estable.

El 8 de diciembre la empresa anunció que no podía pagar el vencimiento de un préstamo en obligaciones por € 150 millones.

Días después, S&P rebajó la nota desde B+ a CC, es decir, hasta la categoría de bonos basura.

La empresa suspendió el pago de € 8.500 millones en bonos, la mayor suspensión de pagos de Italia.

2007 Hipotecas subprime
Los créditos que concedieron a diestra y siniestra los bancos de EEUU a muy corto plazo y con un interés muy elevado (hasta del 14%) eran considerados deuda de alta calidad (triple A) por las tres grandes calificadoras. Los beneficiarios eran personas que habían sido descartadas de otros instrumentos financieros.

Para 2006 y 2007 se produjo el rápido aumento en ejecuciones de préstamos.

Según los expertos, parece difícil que las agencias no supieran que esas hipotecas corrían un alto riesgo de morosidad en cuanto cambiaran las condiciones económicas. Se estimó después que cerca del 15% de las hipotecas tenía serios problemas de repago.

2008 AIG
La buena calificación crediticia de la aseguradora le permitió subsistir mientras disminuían sus ingresos. Ninguna agencia ponía en duda que AIG sería capaz de pagar sus deudas. Hasta que en agosto de 2008 AIG anunció pérdidas por US$ 5,36 mil millones. Un mes después fue degradada por las calificadoras –aunque la mantuvieron en el grado inversor– y un día después de esto el gobierno de EEUU tomó la decisión de implementar un rescate financiero por US$ 85 mil millones.

2008 Lehman Brothers
Las agencias tenían al banco estadounidense Lehman Brothers con una elevada calificación el 15 de setiembre de 2008, justo cuando quebró. Su bancarrota, con un pasivo de US$ 613 millones y unos activos teóricamente valorados en US$ 639.000 millones, se convirtió en la mayor de la historia, seis veces superior a la de Worldcom y 10 veces mayor que la de Enron. La entidad sufría de una aguda falta de liquidez. Las calificadoras bajaron la nota luego de la noticia de la suspensión de pagos.
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