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El gobierno español manifestó su intención de fortalecer los lazos comerciales con la región y empujar el avance en las negociaciones por un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Mercosur y la Unión Europea, un objetivo que ansía el gobierno uruguayo, pero que se ve entorpecido, entre otras cosas, por la imprevisibilidad a nivel político de algunos gobiernos de la región que –particularmente en el caso argentino–, que han afectado intereses europeos.

“Lo vemos como un elemento fundamental para una relación reforzada entre Latinoamérica y la Unión Europea”, dijo a El Observador la número dos del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, en el marco del XIII Encuentro Santander-América Latina que tiene lugar en la ciudad de Madrid.

La vicepresidenta española, ministra de la Presidencia y portavoz del gobierno, sostuvo que su administración está “haciendo importantes esfuerzos” para la concreción del acuerdo. “El ritmo es bueno y de cara a los cambios institucionales que está teniendo la Unión (Europea), va a ser uno de los elementos en los cuales España va a poner todo el apoyo”, afirmó al ser consultada por las expectativas de su administración respecto a las negociaciones a nivel del bloque europeo para alcanzar un TLC con el Mercosur.

La concreción del acuerdo abriría las puertas a Uruguay a una mayor diversificación de mercados en momentos en que se deteriora el comercio con la región, principal destino de las exportaciones locales.

El estancamiento de Brasil y la recesión en Argentina –sumada a las trabas al comercio impuestas por el gobierno de Cristina Fernández–, apagan por completo el motor externo del crecimiento para la economía local, en momentos en que el consumo, impulso doméstico, pierde fuerza. Al mismo tiempo, otro bloque con el cual Uruguay anhela estrechar sus vínculos comerciales, la Alianza del Pacífico, rechazó recientemente por motivos “ideológicos” un diálogo con el Mercosur para liberar el comercio.

Ante un público compuesto por periodistas, empresarios y directivos del banco Santander de toda Iberoamérica, la vicepresidenta española destacó las oportunidades que hoy se abren para ampliar los vínculos entre España y América Latina en el ámbito político, comercial y de inversiones.

Dijo que existe “un enorme potencial por explorar” e invitó a los gobiernos latinoamericanos a considerar a España “un puente hacia Europa”, no solo en materia comercial sino “también en lo político”. En ese sentido, insistió en que “España ha sido siempre el principal impulsor dentro de la Unión Europea de acuerdos de libre comercio con países latinoamericanos”.

De concretarse el TLC con el Mercosur, la número dos del gobierno español dijo que solo restaría Ecuador para eliminar las barreras comerciales “prácticamente con todo el continente”, un objetivo que persigue su administración.

Sin embargo, la aspiración de alcanzar un acuerdo con el bloque europeo se ve condicionada a una serie de factores que la jerarca resaltó en varias oportunidades en el transcurso de su ponencia y en su intercambio con la prensa. Será necesario “lograr un marco abierto, transparente, no discriminatorio y estable, que aporte seguridad jurídica a los inversores en ambas direcciones”, afirmó.

Conceptos tales como “transparencia” y “seguridad jurídica” tienen un peso particular para España en su relación con los países del Mercosur.

En 2012, el gobierno español tuvo un duro choque con las autoridades argentinas luego de que la administración de Cristina Fernández decidiera expropiar la participación de la empresa española Repsol en la petrolera YPF.

Si bien, en su momento, el conflicto tensó las relaciones entre ambos países, el acuerdo alcanzado entre la empresa y las autoridades argentinas este año, a partir del cual el país vecino compensará a Repsol con US$ 5.000 millones, parece haber aliviado esas tensiones.
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