Espejismos de verano
El hombre que despertaba, el último libro del autor uruguayo Luis Fernando Iglesias, es una novela que gira en torno a la figura del doble para reflexionar sobre los enigmas del destino
El tema del doble no es una novedad en la literatura fantástica universal. La obsesión del ser humano ante la posibilidad del desdoblamiento, tanto físico como mental, es una constante a lo largo de la historia, y alcanza una racionalidad absoluta con los trabajos de Sigmund Freud.
El libro cuenta la historia de un hombre que viaja a Hermenegildo, un desierto e inhóspito balneario brasilero cerca de la frontera con Uruguay, para investigar la desaparición del marido de una ex amante suya. A partir de allí se inicia una búsqueda que lleva al protagonista a revisar su propio pasado, mientras habita en la misma cabaña donde estuvo el otro, y convive con las escasas personas que lo vieron por última vez.
Tramas laterales
Se da en esta primera novela de Iglesias un hecho curioso, y es que las tramas laterales terminan siendo más importantes que la principal, y literariamente más logradas. La virtud de este libro está en la fantástica visita a un destartalado burdel y a la nada fácil experiencia sexual que vive el protagonista, en las conversaciones enigmáticas que mantiene con un viejo brasilero que dice conocerlo, en los párrafos sueltos de una novela inconclusa, y en la historia futbolera del rengo Joâo.
Se trata de una historia con pocos personajes, algunos solo recordados, que tiene algo de novela policial insertada en un contexto onírico y por momentos desesperante, y una fuerte carga de realismo en los escuetos diálogos.
Hay momentos emotivos donde el protagonista reflexiona sobre su propia vida, como cuando relata su primer beso frustrado, siendo casi un niño, y las misteriosas consecuencias que ese “no atreverse” tuvo a lo largo de su vida. Durante toda la novela se tiene la sensación de que el personaje está siempre tratando de entender su pasado, para saber que paso dar a continuación, para saber que está haciendo en ese balneario de mala muerte.
También es importante el tema de que el desaparecido tenga como oficio el de escritor, asunto que propicia un análisis de Iglesias sobre el hecho artístico en sí mismo. El terror a la página en blanco, la imposibilidad de escribir la historia de los demás, y la certeza de que la literatura muestra muchas veces al verdadero hombre, atormentan al protagonista.
A lo largo de todo el relato se va apreciando la soledad absoluta del los dos personajes, el investigador y el otro, dos seres que a pesar de vivir en sociedad y de tener algunos vínculos afectivos, se revelan como dos parias a merced de un destino prefijado quizás por ellos mismos.
El hombre que despertaba parte de algunos lugares comunes pero se transforma rápidamente en una obra personal, donde es posible reconocer el talento narrativo de Luis Fernando Iglesias. Hay algo en ese balneario lluvioso, en esa gente de frontera, en esos amores imposibles, en esa delicada melancolía de la adultez, que solo se encuentra en la verdadera literatura. Precio: $ 350
Páginas: 180
Editorial: Hum