Esperan llamada de Mujica para recuperar las cargas argentinas
Armadores aseguran que Montevideo está a tiempo de recobrar tránsitos
La situación comprometida en la que está inmersa actualmente el puerto de Montevideo a raíz de las medidas argentinas todavía está a tiempo de revertirse, pero para ello es necesario un diálogo, casi urgente, entre el presidente uruguayo José Mujica, y su par argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Así lo explicaron responsables de las líneas navieras consultadas por El Observador, muchos de los cuales están esperando que Mujica levante el teléfono y no quede todo librado a un encuentro casual, como ha dejado entrever el mandatario en algunas de sus declaraciones.
Se esperaba que ese encuentro se produjera en la cumbre del Mercosur, pactada inicialmente para el 17 de diciembre pasado, pero postergada en tres oportunidades. Primero se pospuso para el 17 de enero, luego para el 31 del mismo mes y ahora la nueva tentativa es para la segunda quincena de febrero próximo.
Ante estos avatares, las navieras se plantean la interrogante de por qué esperar en lugar de hacer un llamado y tener un contacto con el objetivo de solucionar un tema tan sensible para la actividad portuaria y la economía del país.
Incluso, el representante de una de las líneas más importante que opera en Montevideo, que solicitó el anonimato, se preguntó “¿dónde quedó el Uruguay Logístico 2030, y otras tantas declaraciones en ese sentido que se escucharon durante años en boca de varios actores políticos?”.
Argentina prohibió que sus mercaderías hicieran escala en puertos uruguayos al exigir que sus cargas sean transportadas solamente por buques con bandera de países con los cuales tiene tratado. Con ello también presiona a Uruguay a firmar un acuerdo de cargas.
Uruguay siempre estuvo en contra de estos acuerdos en el Mercosur dado que atentaba contra la actividad de tránsito, pero las nuevas medidas del gobierno kirchnerista han golpeado más duro. Esto hace que hoy el sector esté en la línea de acceder a un tratado bilateral con Argentina, con la intención de destrabar la situación.
El panorama en el puerto de Montevideo es preocupante porque se han perdido muchos movimientos y se avecinan meses complicados de continuar el bloqueo argentino. Es que años anteriores, durante el verano, la carga de fruta y pescado de la Patagonia significaron la gran mayoría de los movimientos de contenedores en Montevideo.
Justamente, esas cargas son las que hoy no están llegando, provocando grandes espacios vacíos en la terminal de contenedores uruguaya. La logística de las navieras para el tratamiento de estas mercaderías se ha trasladado al puerto brasileño de Río Grande, uno de los competidores naturales de Montevideo.
Los representantes de las empresas explicaron que si el conflicto binacional se soluciona hoy, la fruta podría volver a operar en el principal puerto uruguayo, previa negociación con Terminal Cuenca del Plata (TCP), especializada en contenedores. Sin embargo, no vislumbran una rápida salida, ya que entienden que hay demasiada pasividad en el gobierno uruguayo.
TCP ha visto resentida su actividad, al punto de haber incentivado a su personal para que tome licencia en los meses de verano, algo impensado en otros años cuando se experimentaba un pico en la actividad. La empresa explicó que si la mayoría de los operarios tomaba su licencia anual en la temporada, podía evitar el envío a seguro de desempleo rotativo.
La carga de fruta representa aproximadamente 6.000 contenedores de 40 pies (12 mil teus) en tres meses, lo que se suman al movimiento más importante que es el pescado de la Patagonia, que también está operando en Río Grande.
De esta manera, las navieras en Uruguay se han quedado con la carga local y con tránsitos de Paraguay. En ese sentido, una de las empresas declaró que la baja en su movimiento de tránsito en Montevideo corresponde al 50%.
En dos partes
Según las explicaciones de los directivos de las compañías, el problema tiene dos partes que corren en paralelo. Una corresponde al inconveniente de relacionamiento, que tiene base de derecho y se resuelve con un acuerdo de partes. Al respecto, las representaciones de las compañías en Uruguay han transmitido su preocupación por la falta de diálogo y negociación entre los dos Estados.
La otra es la concerniente al ámbito comercial, en la que entra en juego la reacción de los clientes, que son quienes definen por dónde sacar su carga evaluando todos los aspectos.
En ese sentido, los empresarios navieros explicaron que uno de los beneficios que los exportadores encuentran en Montevideo con respecto a Río Grande es la elasticidad, pues los sistemas de documentación son bastante más rígidos en el puerto brasileño y el ingreso a puerto es más flexible. Asimismo, indicaron que en Uruguay existe la máxima cooperación de parte del operador portuario, que muchas veces se adapta a las necesidades de los clientes frutícolas.