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La historia estaba enterrada y algunos de sus protagonistas también. Sin embargo, a 30 años de que sus cruentos crímenes fueran descubiertos, la familia Puccio logró revivir, esta vez escapando las fronteras argentinas y apelando al público internacional con una aclamada película, una esperada serie televisiva y un revelador libro.

La inquietud que despierta este clan, que se dedicó a secuestrar y asesinar a sus víctimas entre 1982 y 1985, no responde a la cantidad de años por los que se perpetuó su impunidad. Tampoco tiene que ver con extravagantes técnicas de ejecución, como sucede con otras sectas homicidas, ya que los instrumentos preferidos de esta prole porteña siempre fueron las balas.

El morbo, en cambio, se despierta por los personajes mismos, empecinados en transmitir un aura de progenie perfecta, tradicional, que no congeniaba con la estampa que se escondía tras el retrato familiar. Instalados en el barrio bonaerense de San Isidro, los Puccio eran una familia de clase media que iba a misa los domingos y tenía un local de artículos deportivos en la planta baja de su vivienda. Además, eran dueños de un bar que funcionaba en el edificio contiguo.

El patriarca, Arquímedes Puccio, era un contador que había trabajado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, mientras que su esposa, Epifanía Ángeles Calvo, era una profesora de contabilidad y ama de casa que se había encargado de criar a los cinco hijos de la pareja, entre los que se encontraban Alejandro y Daniel, vinculados al "negocio" familiar.

Todo comenzó en 1982 con el secuestro del deportista Ricardo Manoukian, de 23 años, un conocido de Alejandro. Por su vida, los Puccio solicitaron un rescate de US$ 250 mil. Aunque la familia de Manoukian cumplió su parte del trato y entregó el dinero, el joven no volvió, sino que fue encontrado luego con tres disparos en la cabeza.

Tras demostrar su eficiencia, el modus operandi se repitió menos de un año después con el ingeniero Eduardo Aulet, y luego, en 1984, con el empresario Emilio Naum, que, al intentar escaparse de la captura, fue asesinado de un balazo.

A pesar de que Arquímedes ya había sido acusado (y sobreseído) por el secuestro de un empresario en 1973, la fachada no levantaba sospechas entre los vecinos, quienes se limitaban a identificar al padre como "el loco de la escoba", porque barría la vereda a toda hora para tapar los lamentos y gritos de ayuda que provenían de su sótano.

El secuestro de la empresaria Nélida Bollini de Prado, en 1985, fue el decisivo. Luego de un mes de cautiverio, la víctima fue liberada por la policía cuando el clan intentaba cobrar el rescate.

Tanto Arquímedes como Alejandro y Daniel (hoy prófugo) fueron condenados por los crímenes, mientras que no se pudo demostrar la complicidad de Epifanía ni de sus demás hijos.

El retrato sangriento


Dos años antes de que Arquímedes muriera, en 2013, el líder del clan mantuvo una larga conversación con el periodista y escritor Rodolfo Palacios, quien luego convertiría la entrevista en el libro El Clan Puccio. Editado a mediados de este año y actualmente disponible en las librerías uruguayas por $ 550, la obra no se limita a los testimonios soeces de Arquímedes, sin arrepentimiento alguno y con una visión enfermiza de la realidad, sino que también recoge la palabra de otros miembros de la estirpe y de familiares de sus víctimas.



Gracias a su profunda investigación periodística, el libro fue utilizado como insumo para la miniserie televisiva Historia de un Clan, que se estrena mañana en TNT para toda América Latina. Aunque parte del mismo relato, el programa protagonizado por Alejandro Awada, Ricardo "Chino" Darín (h) y Cecilia Roth, se aleja del formato de "serie policial". En palabras de su productor, Pablo Cullel, la perspectiva reinante será la de un "drama basado en hechos reales", una óptica que ayudará a mostrar aspectos cotidianos de la familia y elaborar el complejo desarrollo de los personajes y su vínculo siniestro.

El clan
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A pesar de las expectativas en torno a la miniserie, por ahora, el proyecto más exitoso ha sido la película El Clan, de Pablo Trapero, cuya ovación de cuatro minutos en el Festival de Venecia la perfila como uno de los favoritos en la competencia por el León de Oro.

Convertido en el mejor estreno de una película argentina en su país, el filme llegará a Uruguay el 24 de setiembre de la mano de Guillermo Francella y Peter Lanzani, quienes interpretarán a Arquímedes y a Alejandro respectivamente. Mientras que su correlato televisivo se define como un drama, en el caso de El Clan el término más indicado sería el de thriller, ya que el énfasis es colocado sobre los macabros planes de la familia y los pasos que da para llevarlos adelante. Aunque el final de la historia siempre sea el mismo, con solo dos criminales tras las rejas, incapaces de admitir su culpa, la intriga de esa atracción morbosa continúa. O quizá sea fascinación. O quizá, solo miedo.
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