16 de junio de 2026 5:00 hs

Los domingos es uno de los últimos grandes éxitos del cine español. La dirige Alauda Ruiz de Azúa, una realizadora que ya había conquistado al público y a la crítica con su película anterior, Cinco lobitos, y también con la serie Querer, que en España fue destacada como una de las mejores producciones televisivas de los últimos años. Con Los domingos, por otro lado, arrasó en los Goya: se llevó cinco premios, entre ellos el de Mejor película y Mejor dirección, y se impuso en una de las temporadas más reñidas, ya que tenía a la oscarizada Sirat en frente. Todos los premios que se llevó, merecidos.

Y es que Los domingos es una de esas películas que pone al espectador frente a encrucijadas difíciles: dilemas incómodos que no se pueden resolver, puntos de vistas con los que se puede empatizar y a la vez rechazar, y una forma de entender ciertos códigos familiares, vocacionales y espirituales que socava las certezas previas y los prejuicios más fundados. Este es el cine que te desestabiliza. El mejor cine.

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Los domingos 1

En su película Ruiz de Azúa cuenta la historia de Ainara, una adolescente vasca de 17 años que, a punto de terminar con su educación secundaria y a las puertas de ese punto de quiebre que es seguir una vocación profesional, decide optar por el camino de la fe. Y no por cualquier camino: quiere entrar como novicia a un convento de clausura para dedicar su vida a los votos de pobreza, castidad y al matrimonio con Dios.

La decisión, por supuesto, genera un cisma en una familia que no tiene demasiado de religiosa. Huérfana de madre, ese rol lo ejerce Maite, una tía feminista y atea, que carga con sus propios problemas familiares pero toma la misión de hacerle ver a su sobrina favorita que lo que se propone es una locura y que puede significar tirar su prometedora vida a la basura. El padre de la chica, por otro lado, se encuentra en un cruce de caminos diferente: le duele perder a su hija en el convento, pero más lo seduce la plata que se ahorraría de tener que pagarle una carrera universitaria. Por último, el contrapunto de la institucionalidad religiosa lo da una madre superiora que, en plena “fuga de corazones” del catolicismo ve en Ainara una posibilidad de rejuvenecimiento de la orden.

Los domingos

En una película de espacios cerrados, primeros planos asfixiantes, largas conversaciones y discusiones en torno a la fe, el sentido de la vida, la responsabilidad familiar y el peso de las decisiones, Los domingos reluce como una obra maestra que excede al maniqueísmo en el que una dirección más liviana podría haberla hecho tropezar. Esta producción es una excepcional disección de las crisis y las polarizaciones familiares, de los traumas intergeneracionales, la tradición de la fe, la libertad y la aceptación del destino de los demás. Alauda Ruiz de Azúa firma una historia tan eficaz e hipodérmica que provoca que sea casi imposible notar si el relato, de hecho, está tomando partido por alguna de las partes. Porque incluso quedarse al margen, como es el caso de la opción que toma el padre de Ainara, es también inclinar la balanza.

“Ha habido lecturas muy distintas, algunas antagónicas, pero en general muy diversas, y ese es el regalo. Por eso me incomoda quien intente simplificar”, dijo su directora en entrevista con El País de Madrid a principios de este año.

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“Para mí lo que plantea la película es cómo se construye la vocación de esta chica. Y ahí juega lo familiar, pero también lo religioso. Para mí, la madre superiora es parte de un engranaje religioso que uno, cuando ve la película, se puede cuestionar si se está aprovechando de la vulnerabilidad de la chica. ¿Este engranaje se puede llegar a aprovechar de la vulnerabilidad de esta chica o no? Lo que no es incompatible con sentir fe y tener sentimiento religioso.”

De hecho, esa es una de las formas en que la película muestra su dualidad: puede ser tomada de igual manera como la historia donde un alma perdida encuentra la manifestación del milagro de la fe y la revelación de su espiritualidad, y por ende la salvación, o como una historia de terror que apunta a un final terrible.

Los domingos

Luz y oscuridad, caída en desgracia y apoteosis, refugio y jaula, sexualidad y castidad: Los domingos examina cómo la vida se moldea de un lado al otro dependiendo de quien toma la posta del relato, y sobre todo cómo las grietas se abren y se cierran constantemente tras la radical decisión de la protagonista. Las impresionantes actuaciones de la debutante Blanca Soroa (Ainara) y de Patricia López Arnaiz, que interpreta a la tía Maite, terminan de propulsar una de esas películas que se quedan con uno por mucho tiempo. Y las preguntas que genera tal vez por un tiempo más.

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