“Ya sea como desde este la naturalización, tomando las relaciones y los vínculos disidentes como algo completamente normal y cuestionando esa categoría de lo ‘normal’, así como una cuestión reivindicativa. Las dos posturas pueden convivir, se necesitan muchísimas más voces y muchísimos más espacios. Pero creo que se está construyendo”.
¿Pero qué pasa a nivel de narrativa juvenil?
A nivel internacional, la narrativa juvenil LGBT+ ha tenido un impulso a nivel comercial que llevó sus historias a los primeros estantes de algunas librerías sobre la ola de libros que han tenido su adaptación audiovisual –sea en largometrajes o series televisivas– como la novela gráfica Heartstopper (2016), de la británica Alice Oseman; la novela juvenil Red, White & Royal Blue (2019), de la estadounidense Casey McQuiston; o Heated Rivalry (2019), segundo libro de la saga Game Changers de la canadiense Rachel Reid, que convirtió la historia de dos jugadores de hockey en un fenómeno internacional –con un tono más erótico– para jóvenes adultos.
En Uruguay, editoriales como Planeta están poniendo la mirada en escritores como Loren Ysella o Franco Bitancort, autores que comenzaron su camino en foros y plataformas de internet y ahora se convirtieron en autores con libro en mano como Noches de Superluna (Minotauro) y Café San Francisco (CrossBooks), respectivamente.
La pandemia provocada por el Covid cambió de diferentes maneras la forma en la que se relacionaban con la escritura. Para Bitancort fue el momento en el que una profesora de literatura le presentó a Delmira Agustini y se enamoró de la poesía. Para Ysella, fue el momento perfecto para contar las historias que quería escribir, sin limitaciones, y sin preocuparse sobre a quién le interesaría leer algo que siempre le dijeron que nadie leería: fantasía fuera de las estanterías infantiles y romance LGBT+.
Ambos encontraron en Wattpad –un sitio web para la lectura y publicación de textos originales– la plataforma ideal para desarrollar su escritura y especialmente un lugar en el que recibir feedback de sus lectores. “Es lo que necesitás a esa edad, que dos o tres personas te digan che, está bueno, cambiaría esto. Eso fue lo que más me dio Wattpad: sacarme el miedo de escribir y poder llegar a un público de mi edad que buscaba lo mismo que yo”, dice Bitancort.
Para Ysella, también fue un desafío para mantener el ejercicio de la escritura pero sobre todo para conectar con los lectores. “Si por lo menos una persona tuviera un interés real, entonces cambiaba la cosa". Lo primero que escribió fue una historia de fantasía con romance LGBT entre un príncipe-hada y un rey, o lo que el mercado llama romantasy.
Fue ahí, entre las páginas virtuales y los seguidores del otro lado de las pantallas, donde los descubrió la editorial.
Este un fenómeno que Testoni identifica claramente como una influencia que llega desde el hemisferio norte: una nueva ola de escritores que aparece a partir de esta plataforma. “Es la nueva ola de voces jóvenes que abordan historias queer, no sé si hay tantas voces uruguayas pero creo que ese es un campo que inevitablemente influye en lo que se va creando acá”, sostiene.
Además, señala que al estar mediados todo el tiempo por pantallas hace que la literatura se vea completamente transformada. “No es la misma literatura que escribía Cristina Peri Rossi en los 80 o incluso en principio de los 2000 que la que se escribe ahora”, sostiene.
Noches de Superluna nace del interés de Ysella por lo sobrenatural y la fantasía, pero también de una mirada propia de Montevideo. "Siempre me pareció una ciudad muy mágica, eso es algo que la gente no aprecia demasiado. Dicen que es una ciudad gris y aburrida pero si estuviera en Europa habría millones de libros de vampiros”, comenta. La novela fantástica transforma la ciudad prácticamente en un personaje más que en el escenario de una aventura nocturna.
Después de un incómodo encuentro, un grupo de jóvenes intenta desentrañar el misterio de un ladrón de cadáveres mientras empieza a crecer un romance entre un muchacho dibujante y un lobizón. “Me gusta mucho el romance. Me parece que es un complemento genial para las historias de fantasía”, dice la escritora. El enamoramiento como una trama paralela en la que se desarrollan peleas con lobizones en el Cementerio del Buceo y las casonas del Prado se vuelven refugios de criaturas inesperadas.
La novela se lee como una historia localista, llena de elementos comunes y característicos, que encuentran un género fantástico con la tonada rochense y los mitos nacionales.
La intención de Franco Bitancort al escribir Café San Francisco era clara: mostrarle a otros adolescentes que existen historias de amor queer luminosas, amables, tiernas. “No tenemos por qué sufrir siempre, no todo es trágico. Esa es mi intención fundamental con el libro”.
Ciro y Ash se encuentran en un momento en el que cargan sus propias historias. De alguna manera, ambos están tratando de escapar de algo y es en ese pequeño café de Canadá donde puede estar la respuesta, cuando un músico que intenta esconder sus canciones llena una aplicación para vender café.
“Intenté escribir lo que a mí me hubiera gustado leer a la edad a la que le presento el libro. A los 13 o 14 años también leí Heartstopper, yo necesitaba leerlo a esa edad, y con Café San Francisco intenté que funcionara un poco de la misma forma. Libros y series como Heartstopper, Física o Química, son libros, series o contenidos audiovisuales que te marcan. No sé si pretendo marcar a alguien, pero sí mostrarle que es una posibilidad”.
No todas las historias de amor necesitan una salida del closet. Eso es algo que ambos escritores tienen en común. “En ningún momento se dice la sexualidad de ellos. No dicen soy gay, soy bisexual, soy pansexual. No era lo que me interesaba tampoco. El foco estaba en que son dos personas que se aman y ya”, señala el escritor.
“El conflicto principal está en la aventura que están teniendo. Hay otros que buscan representación en la lucha por abrirse paso, que sigue existiendo, pero lo que a mí me gusta es integrarlo sin que haya una barrera. Que a nadie le importe”, sostiene, por su parte, Ysella.
Bitancort sostiene que en el caso de ambas historias hay una búsqueda de la identidad, desde diferentes vivencias. "Ciro busca su identidad como músico, Asher en qué quiere para su vida, y en Noches de Superluna los personajes buscan la identidad de quiénes son y no qué son. Eso también me parece sumamente importante”.
El autor, que ahora tiene 21 años, se refiere además a la relación entre los adolescentes y la lectura. Una relación que, por momentos, puede ser desestimada por los adultos. “A los jóvenes sí les importa la literatura, quizás no el tipo de literatura que la gente adulta pretende que le guste. Eso cuesta aceptarlo. Capaz que no les interesa leer a Borges con 15 años”, dice.
“Sea cual sea la forma en que el joven se acerca a la literatura, es fundamental potenciarlo y no bastardearlo. Porque después, en base ese primer acercamiento su interés se puede ramificar y seguir creciendo en ese aspecto”, dice el escritor y resalta la importancia de que los adultos impulsen a los adolescentes a elegir lo que quieren leer.
Pero el interés sobre estas novelas no se centra exclusivamente en los adolescentes a las que están dirigidas. En ocasiones, son los adultos atrapados en la trama o los que no tuvieron la oportunidad de leer este tipo de historias en su juventud.
“Una vez me comentó alguien en una historia de Wattpad y me dijo, ¿sabés qué? Me hizo sentir joven de vuelta esta historia. Si te gusta el género de aventuras, si te gusta el romance, creo que puedes conectar con historias que de repente no son necesariamente para adolescentes”, sostiene Ysella.