4 de agosto de 2026 5:00 hs

Los niveles de empleo y desempleo de junio tuvieron mínimas variaciones respecto al mismo mes de 2025. Las perspectivas del mercado laboral para el resto del año van desde un escenario de estabilidad hasta una visión cauta y sin expectativas empresariales sobre aumento de personal.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó la semana pasada que la tasa de actividad se ubicó en 63,9% en junio (0,3 puntos porcentuales por debajo del mismo mes del año pasado), el empleo en 59,5% (sin cambios en la comparación interanual) y el desempleo en 7% (0,3 puntos porcentuale menos que en junio de 2025).

El INE también mostró cierta mejora en el empleo de personas entre 14 y 24 años, que pasó de 31,3% en el cierre del primer semestre del año pasado a 32,7% en este año y un mejor dato del desempleo para esa franja que bajó desde 26% a 21,3%.

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Pero más allá de eso, los números no muestran cambios de relevancia. Al respecto, el economista y gerente de PwC, Ramón Pampín, dijo a El Observador que el mercado laboral respondió en línea al contexto de una economía que pierde impulso, con el Producto Interno Bruto (PIB) creciendo 1,8% en 2025 y proyecciones para 2026 con revisiones a la baja.

Oficina de trabajo
Oficina de trabajo

“El empleo se desaceleró de forma ordenada, sin llegar a terreno negativo, y junio mostró un panorama más favorable a los meses previos, ya que la tasa de empleo desestacionalizada subió medio punto porcentual respecto a mayo y fue la mayor suba mensual del semestre”, indicó.

Sin embargo, comentó que la oferta de trabajo mostró “indicios de cierto desaliento, algo característico en esta etapa del ciclo”. El economista explicó que ese menor desempeño se observa en que la duración media del desempleo pasó de 7,3 semanas en enero a 9,1 semanas en junio. Eso indica que “a las personas les está costando más encontrar trabajo y eso puede llevar a que parte de ellas opte por dejar de buscarlo activamente”, dijo.

A su vez, el gerente del área de Economía de la consultora Exante, Luciano Magnífico, expuso que “los registros más recientes del INE sugieren que la fase alcista del empleo está agotada”.

Agregó que la población se mantiene en un máximo histórico, mientras que las tasas de actividad, empleo y desempleo se ubican en los niveles más favorables de la última década, aunque sin mostrar mejoras adicionales en las mediciones más recientes.

Para Pampín, el empleo se desaceleró de forma clara en el primer semestre del año, ya que en el promedio de 12 meses pasó de crecer 1,1% interanual en enero a 0,6% en el sexto mes del año.

Proyecciones del mercado laboral

Sobre el desempeño del mercado laboral para la segunda parte del año, Magnífico expuso que las proyecciones de Exante muestran que la cantidad de ocupados no tendrá mayores cambios en el acumulado de 2026 respecto al año pasado.

Esa previsión es consistente con la última edición de la encuesta de expectativas empresariales que la consultora realizó en mayo. Allí, los resultados mostraron que las empresas mantienen una visión cauta sobre el empleo, ya que más de la mitad de los encuestados no prevé cambios en su dotación de personal e incluso muchos anticipan reducciones y no aumentos de mano de obra.

En el caso de PwC, Pampín expresó que se proyecta una leve suba de la tasa de empleo hacia el cierre del año y en 2027, en un escenario de estabilidad más que de deterioro o de aceleración. Por tanto, no habrá “destrucción de puestos de trabajo, pero tampoco un despegue claro, en la medida en que la actividad económica siga creciendo por debajo de su potencial”.

Informalidad laboral

El último informe del INE mostró una mejora de la tasa de no registro a la seguridad social que se ubicó en 20,8% en junio desde el 21,9% del mismo mes del año pasado.

Magnífico expuso que se observa una mayor formalización del empleo que coincide con la cantidad de cotizantes registrados en el Banco de Previsión Social (BPS).

Destacó que la tasa de informalidad ya lleva algunos meses por debajo de 21%, lo que representa un nivel muy bajo en una perspectiva larga, aunque algo por encima de los mínimos alcanzados durante mediados de 2021 e inicios de 2023.

Por su parte, Pampín indicó que Uruguay logró avances sustanciales al respecto, ya que la informalidad bajó de niveles cercanos a 30% en 2010 a alrededor de 20% actualmente.

“Ese nivel actual probablemente combina un piso estructural y un componente cíclico. Para bajar de forma sustancial seguramente haga falta actuar sobre lo estructural, más que esperar que lo resuelva el ciclo económico”, concluyó.

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