5 de agosto de 2026 5:00 hs

Después del turismo de sol y playa concentrado en los meses de verano, la construcción es la principal actividad económica de Maldonado. Obreros de distintas partes del país, y también extranjeros, trabajan en el departamento que vive un crecimiento demográfico sin precedentes, lo que se refleja en la proliferación de inversiones de torres de alta gama, urbanizaciones y desarrollos comerciales sin precedentes.

El conflicto en la construcción mantuvo en vilo a buena parte del sector empresarial y a autoridades del departamento, que en las últimas semanas se enfrentaron a situaciones poco habituales: asambleas sorpresivas en obras, paralización de emprendimientos y viralización de videos donde se veía a trabajadores del sector a golpes de puño.

A las demoras e incertidumbres por el futuro de las construcciones, se sumó otro elemento de preocupación: los riesgos de enlentecer el famoso “efecto derrame” en la economía local. Con obras paradas, baja el consumo en almacenes, supermercados, barracas, vidrierías, hormigoneras y otros proveedores de insumos. Además, comerciantes, inmobiliarias y constructores recorrieron los medios locales advirtiendo cómo iba a verse afectada la próxima temporada si no se cumplía el cronograma de las obras previstas.

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El tiempo de la construcción Maldonado apremia: buena parte de los trabajos tienen que estar prontos para el verano. La reparación de una calle puede dilatarse unos meses en Montevideo; no pasa lo mismo con un edificio en Punta del Este. Si no está listo en noviembre o diciembre, se pierde la zafra, porque luego empieza la licencia de la construcción. Si se termina en mayo, se perdió el verano para ocuparlo o alquilarlo.

Segundo puesto

Se estima que en Maldonado hay unos 8.000 trabajadores de la construcción, de los cuales la mitad está afiliada al Sunca, explicó a El Observador Michael Pistone, secretario general del gremio en el departamento y secretario de Vivienda del sindicato a nivel nacional. En este momento hay unos 700 obreros en seguro de paro y se espera que el 90% se reincorpore a sus lugares de trabajo de aquí al próximo viernes, gracias al preacuerdo bipartito alcanzado ayer.

Luego de Montevideo, que concentra la mayor cantidad de trabajadores sindicalizados del rubro, se encuentra Maldonado, de acuerdo a los datos de la última elección del Sunca, dijo Pistone. Pero hay una diferencia con la capital: mientras que en Montevideo la mayoría son obras del sector público, en Maldonado el movimiento se genera mayoritariamente por emprendimientos privados.

Pistone indicó que hay un alto número de obreros que no están afiliados al Sunca porque trabajan en la construcción de propiedades horizontales, donde no se permite el ingreso a delegados sindicales para realizar asambleas o afiliaciones.

“A veces intentan utilizar la Ley de Urgente Consideración o violentan la ley 17.940, que es la ley que nos habilita a nosotros a poder formar un sindicato o a sindicalizarnos. Esas son las denuncias que nosotros hemos hecho en el cumplimiento de esa normativa”, explicó el dirigente sindical.

Agregó que el Sunca ha presentado denuncias por esas situaciones ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, pero que mientras prosperan y se cita a conciliación, muchas veces la obra finaliza.

Sin color político

Si bien el Sunca Maldonado está alineado con las definiciones que adopta el gremio a nivel nacional, tiene algunas particularidades. El principal cambio ocurrió en 2020, cuando triunfó la línea de Pistone y desplazó al grupo que gobernaba el sindicato, liderado por Pedro Arismendi, que llegó a ser candidato a diputado por el Frente Amplio un año antes.

Hoy, el grupo de Pistone tiene 12 de los 14 integrantes de la dirigencia departamental, que no está identificada políticamente. En el Sunca de Maldonado, por ejemplo, no existe una figura del perfil del exdirigente y actual senador comunista Óscar Andrade.

“Nosotros no tenemos línea partidaria. No éramos integrantes del Partido Comunista ni nada”, explicó Pistone, que ingresó a la dirigencia local en 2016 como representante de una corriente alternativa a la liderada por Arismendi.

Otras fuentes consultadas por El Observador explicaron que la falta de vínculos partidarios del Sunca, si se la compara por ejemplo con Montevideo, también responde a la realidad departamental: el Partido Nacional es mayoría holgada desde hace varios años, tanto a nivel departamental como nacional. El Partido Comunista ni siquiera es dominante dentro del Frente Amplio.

El Sunca de Maldonado sí adhiere a los paros nacionales de la construcción y del PIT-CNT, pero no se pliegan a las paralizaciones cuando son, por ejemplo, solo Montevideo o zona metropolitana, explicó Pistone.

También hay trabajadores que no están sindicalizados y continúan en sus tareas más allá de las paralizaciones llevadas adelante por el Sunca, señalaron las fuentes. “Acá si quéres podés trabajar”, agregaron.

Lo que se viene

Entre los puntos acordados en las últimas horas, hubo uno que era clave para el Sunca Maldonado, que tiene relación con la primera infancia. El documento establece la elaboración de un diagnóstico en 120 días para “identificar las necesidades insatisfechas y las zonas de concentración demográfica” de niños pertenecientes a familias de la construcción de Maldonado.

Pistone explicó que la pobreza infantil “ha crecido muchísimo” en los últimos cinco años en Maldonado y se necesita un centro de atención para primera infancia. Ese punto, dijo el dirigente sindical, era “fundamental” incorporarlo en el preacuerdo, al igual que acciones de prevención del cáncer de próstata y planes para atender la salud mental de los trabajadores del sector.

En Maldonado, en tanto, esperan que con el correr de las horas la situación se normalice. El gobierno departamental, que lleva adelante una serie de obras de cara a la temporada, también miraba con atención lo que sucedía con el correr de los días.

El secretario general de la Intendencia, Álvaro Villegas, se refirió al impacto que genera la construcción a nivel local. “La conflictividad del sector podría afectar a trabajadores, empresas, inversores y proyectos en curso. La negociación colectiva siempre debe tratar de preservarse y valorarse como un espacio de diálogo entre trabajadores y empleadores”, dijo a El Observador.

En tanto, el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU), Alfredo Kaplan, reconoció el derecho a huelga de los trabajadores, pero cuestionó algunas medidas que se adoptaron en las últimas semanas en Maldonado. “Discrepamos con algunas medidas que se tomaron, ir a ocupar obras, cortar hormigonados, distorsionar la entrega de materiales”, afirmó.

Pistone intentó quitar trascendencia a esos conflictos ocurridos en las últimas semanas. Dijo que entre los 8.000 trabajadores de la construcción que hay en Maldonado, salieron a la luz “tres casos puntuales”.

Explicó que respondió a discrepancias por la realización de “asambleas disruptivas”, que involucraron a obreros que querían seguir trabajando y a personal de confianza de las empresas. “No le quito gravedad a la situación”, aclaró Pistone, “pero más del 90% acata la medida y participa”.

En la última semana trabajadores y empresarios mantuvieron maratónicas sesiones, en algunos casos de 19 horas, para lograr el acuerdo. Ahora las cámaras y el Sunca deberán ratificarlo en sus ámbitos correspondientes. Mientras tanto, en Maldonado, el ritmo de la construcción va recuperando la normalidad y en las próximas horas los trabajadores en seguro de paro volverán a incorporarse a sus tareas.

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