El grupo Estado Islámico (EI) estaba este jueves a las puertas de Hasaké, en el noreste de Siria, pese a los bombardeos de la coalición internacional que bombardea a los yihadistas en ese país y en Irak.
El grupo Estado Islámico (EI) estaba este jueves a las puertas de Hasaké, en el noreste de Siria, pese a los bombardeos de la coalición internacional que bombardea a los yihadistas en ese país y en Irak.
El EI estaba a 500 metros de esa capital de provincia, controlada por las fuerzas del régimen y las tropas kurdas, según la ONG Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).
Los combates continuaban en el sur de la localidad, un día después de que el EI lanzara un ataque con seis coches bomba, que le permitió tomar una cárcel y una central eléctrica, según el OSDH, que agregó que el Gobierno había enviado refuerzos a la zona.
"Varias familias de esos barrios huyeron hacia los sectores kurdos en el norte y el oeste de la ciudad", afirmó a la AFP un activista de la provincia, Arin Shekmos.
Los habitantes temen los disparos de mortero de los yihadistas sobre Hasaké, que no tiene electricidad desde la toma de la central eléctrica, añadió.
La conquista de esa ciudad le permitiría al EI controlar una segunda capital de provincia en Siria después de Raqa (norte), su bastión en los extensos territorios que domina en el norte y el este del país.
En el norte del país, los bombardeos del régimen dejaron 14 civiles muertos en dos localidades de la provincia de Alepo, controlada en su mayoría por los rebeldes.
Las ONG internacionales denuncian el uso de barriles de explosivos por el ejército sirio, que desmiente recurrir al arma.
Según el OSDH, el régimen usa esos barriles para castigar a los civiles que viven en las zonas rebeldes, tras las pérdidas que sufrió en los últimos meses, sobre todo en el norte del país, donde Al Qaida y grupos rebeldes aliados conquistaron varias ciudades en la frontera con Turquía.
A raíz de esas derrotas, miles de combatientes iraquíes e iraníes llegaron a Siria en los últimos días para defender Damasco, afirmó una fuente de seguridad siria.
Según Rami Abdel Rahman, director del OSDH, esos combatientes "son mucho más que 7.000", la cifra comunicada por la fuente de seguridad.
En el vecino Irak, los yihadistas recurren cada vez más a coches o camiones llenos de explosivos, que le permitieron, por ejemplo, conquistar Ramadi, la capital de la provincia occidental de Al Anbar, el 17 de mayo.
Este jueves, el ejército iraquí dijo haber utilizado misiles antitanques para repeler ataques de este tipo contra dos bases militares al oeste de Bagdad.
Un día antes, la coalición internacional había bombardeado y destruido una base en la que el EI fabricaba coches bomba en Hawija, a unos 225 kilómetros al norte de Bagdad, según responsables iraquíes.
El bombardeo causó un número indeterminado de muertos entre los yihadistas y también entre los civiles, indicaron las mismas fuentes.
Estados Unidos había anunciado una ofensiva en esa zona sin precisar el blanco de sus ataques.
Mientras las fuerzas iraquíes, apoyadas por milicias chiitas y sunitas, tardan en lanzar su contraofensiva para retomar Ramadi, el primer ministro, Haider al Abadi, admitió que es peligroso entrar en esa ciudad por culpa de los "camiones bomba".
La pérdida de Ramadi suscitó preguntas sobre la eficacia de la estrategia de la coalición para frenar el avance del EI.
El subsecretario de Estado norteamericano Antony Blinken defendió, sin embargo, el balance de la campaña de bombardeos iniciada en septiembre de 2014. El EI controla hoy "un 25% menos de Irak que hace nueve meses" y los bombardeos mataron a 10.000 yihadistas y destruyeron mucho material, aseguró.