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Cuando se aprobó la ley de participación público privada (PPP) bajo la administración Mujica, se la ensalzó como solución a las carencias de infraestructura mediante la asociación de capitales privados con el Estado. Cuatro años más tarde el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, acaba de admitir un total estancamiento en salir del deterioro vial, área vital que el gobierno confiaba reparar con la PPP.

“No se ha movido un solo milímetro de tierra, no se ha puesto un solo milímetro de cemento con las PPP”, señaló al comparecer ante la comisión de Transporte de la Cámara de Diputados. Dijo que es necesario modificar esa norma para hacerla efectiva, meta públicamente requerida desde hace tiempo pero trabada hasta ahora por los múltiples trámites engorrosos y demoras burocráticas que dilatan cualquier acuerdo.

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Lo único sustancial logrado bajo ese régimen es la construcción de una cárcel moderna que, cuando se complete presumiblemente este año, alojará a unos 2.000 reclusos, aliviando en parte las deficiencias del sistema carcelario. Pero en el sector vial, el ministro confirmó lo que ya era notorio.

Es necesario que sus comentarios en el Parlamento no se queden en una expresión de deseo y que sean prontamente seguidos por medidas efectivas que corrijan en esa área la pesadez burocrática que, pese al mejoramiento registrado en otros sectores del Estado, persiste en muchas dependencias públicas.

Los capitales externos abundan para ser invertidos en países que ofrezcan seguridad jurídica y estabilidad institucional, como es el caso de Uruguay. Pero no llegarán a menos que se eliminen las trabas y demoras con que funciona el régimen de PPP.

Las observaciones de Rossi se produjeron al explicar a los diputados las razones de que el gobierno haya cumplido con apenas el 12,5% de las obras viales comprometidas para el año pasado, según cálculos de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto contenidos en el proyecto de Rendición de Cuentas. Este resultado atrasa la promesa del presidente Tabaré Vázquez de invertir más de US$ 12 mil millones en obras de infraestructura durante su período de gobierno.

El ministro aseguró que hay más de 100 obras viales en marcha como parte de ese programa, pero achacó su retraso al mal tiempo. Dijo que el año pasado hubo 100 días de lluvia, que impidieron reparaciones previstas para mejorar carreteras deterioradas por el tránsito de camiones pesados, especialmente los que transportan madera para alimentar la floreciente industria de celulosa.

Los inconvenientes climáticos señalados por Rossi con seguridad han influido en el lento ritmo de las reparaciones viales. Pero no está claro si no incide también la disponibilidad de recursos fiscales en momentos en que el gobierno enfrenta urgencias financieras debido a los descuidados excesos de gasto público. De hecho, el gobierno redujo la inversión pública en US$ 500 millones.

En cualquier caso, las dilaciones en los trabajos a cargo del gobierno se agregan a la paralizada esperanza de acuerdos con inversores privados bajo las PPP. En tanto el gobierno no simplifique la aplicación de este régimen y no se aceleren las obras a su cargo, la estructura carretera seguirá en caída, mientras se espera el alivio de un todavía lejano restablecimiento del sistema ferroviario, que depende de que se concrete la nueva planta de celulosa de UPM, otro proyecto que viene demorado como la recuperación vial.

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