Estirpe empresarial
El gerente general de Manos del Uruguay, Rodolfo Gioscia, habla del proceso de crecimiento de la empresa y de las dificultades de emprender en Uruguay
Cada palabra que Rodolfo Gioscia pronuncia deja en claro que su experiencia en los negocios viene desde hace muchos años. Su familia, dueña por casi 80 años del Palacio de la Música, le dejó un legado: comprometerse y sentir pasión por lo que hace; y es de esa forma como ha trabajado durante los 15 años que lleva siendo líder de Manos del Uruguay. “Está bueno hacer negocios con amigos pero hay que tener en cuenta que para que funcionen tienen que generar valor, y eso se logra con gente capacitada”, aconsejó a emprendedores y futuros líderes empresariales el catedrático en la Universidad ORT.
¿Cuál es el diferencial de Manos?
Los productos de calidad, especiales por su diseño y con un gran valor. Otro diferencial son los colores, por los teñidos artesanales con los que contamos.
¿Qué proyectos tiene la empresa para el futuro?
Apuntamos al exterior, no solo a trabajar para importantes empresas que nos dan prestigio como Louis Vuitton y Ralph Lauren sino también fortalecer la imagen de la marca y vender más nuestros productos.
¿Sigue siendo Manos del Uruguay las “manos del campo”?
Sí, claro, pero una de las cosas que más le cuesta a la gente es entender cómo se vincula una mujer rural con una tienda en la quinta avenida, en Nueva York, o mismo en las tiendas de shopping cuando te preguntan dónde está la artesana. El tema es que el que manda es el cliente y yo tengo que producir lo que él quiere, presentarlo de una manera que se sienta cómodo y orgulloso con la adquisición. Manos tiene un reconocimiento internacional de la red mundial de comercio justo la cual hace auditorias para ver cómo trabajamos y así las grandes marcas internacionales nos aprueban. Para poder llevar ese trabajo a cabo hay un montón de cosas que influyen como la puesta en escena de los productos y la generación del valor de los mismos. Un buzo de Manos no es sólo para no pasar frío, tiene que ver con un estilo, con un diseño y en eso hay que trabajar.
¿Cómo fue el proceso que llevó a la empresa a crecer?
Antes estaba enfocada en la producción, la cultura del “nosotros podemos producir esto y vamos a tratar de comercializarlo”. Lo que tratamos de hacer es profesionalizarnos, investigar el mercado, los clientes y ver cuál es la ecuación de valor que le vamos a ofrecer para que compre nuestros productos.
¿El éxito requiere de un fracaso previo?
Yo fui gerente de marketing en la empresa de mi familia y cometí muchos errores, y hasta ahora los sigo cometiendo. Todos los que hacemos algo en la vida nos equivocamos y lo vamos a hacer hasta que nos muramos, pero el tema es aprender de eso. En la actividad empresarial, del emprendedor, y de llevar adelante cualquier proyecto, más vale apostar, hacer y equivocarse, porque eso forma parte de la actividad humana que uno quiere llevar adelante. Todos queremos no fallar nunca y que todos nuestros productos sean un éxito, pero no es la realidad.
¿Qué más aprendió de la empresa familiar?
Que es una fuente de generación de emprendedores enorme. Cuando se logra superar los primeros obstáculos se genera como un compromiso con el largo plazo, con la calidad, porque generalmente no es sólo para uno sino también para que los hijos lo lleven adelante también. Cada familia es distinta y no hay una receta única, pero en mi familia ocurría que cada uno se comprometía porque estaba el apellido ahí. Muchas veces las empresas familiares no se manejan bien por un tema de conocimientos, hay que profesionalizarse y eso no significa solamente que los miembros tengan que ser profesionales sino que busquen profesionales afuera.
¿Cuán difícil es emprender en Uruguay según su perspectiva?
Uruguay es un país que está tratando de generar emprendedores, pero hay muchas dificultades en cuanto al acceso al capital y aspectos culturales que tienen que ver con el castigo al éxito. Emprender no significa que siempre tenga que ser de cero, también se lo puede hacer dentro de una empresa pero para ello se tiene que estar en una organización que fomente el escuchar las ideas. Es una necesidad para el país, todos los países precisan emprendedores y creadores.
¿Manos del Uruguay se considera una marca país?
Sí, y por supuesto queremos ser reconocidos como tal por más gente. Normalmente se nos asocia con el tejido, con la lana uruguaya, y cuando alguien del exterior viene o un uruguayo viaja se lleva algo de Manos. El nombre del país ya está en la marca y queremos ser un referente de identidad nacional de buena calidad. Cuando se lleva una prenda que se tejió en Fraile Muerto a la quinta avenida se especifica el nombre de la artesana que lo hizo para lograr esa proximidad con el producto, su historia y el país.