Miguel Ángel Rodríguez, que terminó su mandato como presidente de Costa Rica en 2002, será elegido este lunes secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en sustitución de César Gaviria.
Miguel Ángel Rodríguez, que terminó su mandato como presidente de Costa Rica en 2002, será elegido este lunes secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en sustitución de César Gaviria.
Rodríguez, economista, empresario exitoso y profesor universitario, se convertirá en el primer centroamericano que accede a este cargo, hasta ahora ocupado únicamente por sudamericanos.
Sus predecesores fueron Alberto Lleras Camargo (colombiano 1948-54), Carlos Dávila (chileno, que falleció en funciones en 1955), José Antonio Mora (uruguayo, completó el período de Dávila y fue elegido por diez años, 1956-1968), Galo Plaza Laso (ecuatoriano 1968-75), Alejandro Orfila (argentino 1975-84), Joao Clemente Baena Soares (brasileño 1984-1994) y César Gaviria (colombiano 1994-2004).
Rodríguez llega esperanzado y optimista respecto al futuro de Latinoamérica porque considera que esta región "ha experimentado en los últimos 20 años un progreso extraordinario, que ha sentado las bases para que, a medio plazo, tengamos muchos éxitos".
Rodríguez, que se define a sí mismo como un "apasionado del trabajo", cree que este nuevo puesto le va a dar ocasión "para vivir esa pasión a plenitud".
Rodríguez, de 63 años de edad, sustituirá efectivamente en el cargo a César Gaviria el próximo 15 de septiembre, y lo hará por un período de cinco años, prorrogable por otros cinco si así lo deciden los países miembros de la Organización.
Durante sus diez años al frente de la OEA, Gaviria ha sido, en palabras del embajador de Estados Unidos, John Maisto, un "secretario general fuerte y eficaz" que "ha trabajado mucho, a veces en temas realmente difíciles".
Por eso, el embajador Maisto cree que a Gaviria "la historia lo tratará bien".
El propio Gaviria dijo a EFE que hoy la OEA "tiene una agenda mucho más rica" y algunos "instrumentos nuevos" que le permiten afrontar "compromisos mayores, como la defensa de la democracia y otros problemas de seguridad que ya no son de naturaleza militar".
No ocultó su preocupación por la forma en la que "la globalización y la volatilidad de capitales" presionan a los sistemas políticos latinoamericanos, especialmente en el Sur, y aseguró que ésta es una de las razones por las que "ha sido tan difícil que los países latinoamericanos crezcan desde el año 95.
(EFE)