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Los mayores progresos que Uruguay puede alcanzar para elevar sus niveles de competitividad en los próximos años deberán venir por el lado de la innovación y la sofisticación de negocios, indicadores que están más atados a las iniciativas que asuman los propios privados y no tanto al peso de las políticas públicas. Así lo transmitieron ayer los colaboradores del Informe Competitividad Global 2014-15 en Uruguay del Foro Económico Mundial (WEF), Isidoro Hodara y Bruno Gili en una presentación en la Universidad ORT.
El indicador divulgado esta semana por el WEF mostró un avance para Uruguay de cinco posiciones (85 al 80) tras dos caídas anuales consecutivas, pero estuvo vinculado más a los movimientos que se produjeron en los restantes 143 países que a una mejora del índice –bajó de 4,05 en 2013 a 4,04 en 2014–.

Según explicó Hodara en su presentación, Uruguay está ingresando en una “fase de transición” al grupo de países que impulsan su competitividad en fase a la sofisticación e innovación. Por ese motivo, es que el país debe prestar más atención a este pilar si pretende potenciar su crecimiento económico en el mediano plazo.

El foro clasifica a los países según tres etapas de desarrollo en función al PBI per cápita. Uruguay su ubica en la etapa de “transición” entre la fase 2 (eficiencia) y 3 (innovación) de un grupo de países que tienen un PIB entre US$ 9.000 y US$ 17.000 per cápita. En el informe 2014-2015, Uruguay lidera en América Latina con un PIB per cápita de US$ 16.609, por lo que está a punto de pasar al umbral de los US$ 17.000 que integran países como Suiza, Alemania, Estados Unidos, Holanda y Japón donde el foco para mejorar la competitividad está en la diferenciación, nuevos productos y sofisticación de procesos.
“Se les exige más al que puede dar más. No es que estamos peor que Perú o Colombia que tiene un PIB per cápita de US$ 9.000”, explicó Hodara sobre la metodología utilizada. Este año, el pilar de sofisticación e innovación de Uruguay pasó a tener un peso de 29% frente al 21% del año pasado. En tanto, pilares como el de instituciones comienzan a incidir en menor medida en la ponderación del índice para Uruguay.

A su turno, Gili comentó que para mejorar en el mediano plazo el país debería enfocarse básicamente en elevar sus indicadores de sofisticación empresarial e innovación. En este último, dijo que contrario a lo que se cree Uruguay está a la par de América Latina y no por encima como en otras variables. “Acá la responsabilidad la tiene los privados”, apuntó.
Dentro del pilar de sofisticación empresarial, Uruguay muestra deficiencias en el estado de desarrollo de cluster (posición 93), amplitud de cadenas de valor (88), disposición a delegar autoridad (102) y grado de marketing (84). En tanto, en innovación se sugiere que el país busque alternativas para mejorar la capacidad de innovar y fomentar la presencia de científicos e ingenieros en el país. Uruguay ocupa la posición 111 del ranking en la disponibilidad de científicos e ingenieros y el lugar 81 en los gastos de las compañías en I +D (investigación y desarrollo ).

Por su parte, otros factores donde Uruguay debería trabajar para mejorar su perspectiva de competitividad a futuro según los expertos, es la eficiencia en el mercado laboral –que básicamente percibe el grado de libertad que tienen los empresarios para manejar el capital humano–, así como el desarrollo del mercado financiero. En este capítulo, quedan tares pendiente en materia de acceso a préstamos, disponibilidad de capital de riesgo y financiamiento por mercado local.

Contrapunto
Durante un panel en el marco de las últimas Jornadas de Economía del Banco Central (BCU), los economistas Javier de Haedo y Gabriel Oddone, coincidieron en que el tipo de cambio Uruguay debería procesar un ajuste al alza para alcanzar su nivel de equilibrio, postura que fue rebatida por el director de la Asesoría Macroeconómica, Andrés Masoller.

El tres de Economía negó que el país atraviese una coyuntura de atraso cambiario. Dijo que el tipo de cambio se recuperó más de 20% en el último año y que el índice rentabilidad exportara del BCU no refleja un deterioro. No obstante, Oddone argumentó que el país está “caro en dólares” y que eso se ve reflejado en la balanza del turismo que se encuentra en su peor nivel en los últimos 25 años y con “tendencia al deterioro”.

Por otro lado, el asesor económico de la Cámara de Industrias, Sebastián Pérez, considera que pese a la recuperación del dólar en el último año, los modelos de la gremial indican que el tipo de cambio está aún entre 15% y 20% por debajo de su nivel de equilibrio.
El director del Instituto de Competitividad de la Universidad Católica, Roberto Orta, explicó ayer a El Observador que más allá de observar el incremento nominal que muestra el tipo de cambio, hay que prestarle atención el “verdadero indicador” que es el tipo cambio real que compara cómo está el país en dólares frente a sus socios comerciales.

El experto indicó que si bien este indicador detuvo su caída en los últimas mediciones, se está atravesando una coyuntura donde los precios internacionales que el país exporta están bajando. A juicio de Orta, no debería analizare la competitividad por indicadores microeconómicos de corto plazo. “Hay que hacer foco en otros factores que inciden a mediano plazo como la mejora del capital humano y la infraestructura. Hoy vemos en la agenda política que estos temas están sobre la mesa”, resaltó.

Suba del dólar mejoró el índice
La relación entre el aumento de los precios en Uruguay y sus principales socios comerciales, evaluados en la misma moneda, se recuperaría 1,4% en agosto con relación al registro del mes anterior, según el Índice de Tipo de Cambio Real de El Observador (ITCR-EO). El aumento surge como consecuencia de una suba más importante del precio del dólar en Uruguay que en los mayores mercados de referencia.

Objetivo
El Índice de Competitividad del WEB busca reflejar el nivel de productividad y prosperidad de un país y su potencial de crecimiento, de acuerdo a la etapa de desarrollo en que se encuentra.

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