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No tenemos pruebas para demostrarlo, pero tenemos el convencimiento de que existe”, dijo ayer el presidente de la Federación Rural (FR), Carlos Uriarte, al ser preguntado si hay colusión en la industria frigorífica.

El dirigente se refirió al problema de caída de la faena y los precios ganaderos de los últimos meses y señaló que se están buscando medidas para tratar de evitar ese tipo de situaciones.


Hizo referencia a un trabajo de 2009, donde actuando de oficio la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (CPDC) promovió un estudio elaborado por los economistas Daniela Alfaro y Martín Olivera. El trabajo concluyó que “no existían pruebas para demostrar que existía, pero tampoco de que no existía (colusión)”, dijo el dirigente a Tiempo de Cambio de radio Rural. Una delegación de la FR concurrirá el próximo lunes 5 a entrevistarse con las autoridades de la CPDC.


El informe de la CPDC, al que accedió El Observador, señala que no se pudo confirmar o descartar la presencia de poder de mercado a través de la formación de precios en el sector. Sí pudo establecerse que no existe una transmisión perfecta de precios entre los productores y la industria del sector. Esto, sumado a un leve aumento de la concentración y los cambios estructurales que ha experimentado el sector indican la necesidad de continuar con el análisis del comportamiento de los actores.


Uriarte dijo que ahora se trata de reunir elementos para tratar de que el mercado sea lo más justo posible, recordando que en junio pasado se comenzó una baja del precio del ganado que en su inicio representó 20% .

El consultor y productor ganadero Alberto Rosso, quien asistió a la reunión del Consejo Directivo de la FR, afirma en su informe que “la compra de frigoríficos por parte de brasileños, los sistemas en que compran la hacienda y las facultades que tienen para operar, han sido convalidadas desde el Estado, con beneficios impositivos, laborales y financieros. El Estado ha colaborado decididamente para llegar a esta situación, que además era predecible”.


Agrega que la tenencia de los frigoríficos configurando un oligopolio industrial no es la única violación; hace años también convive una situación paralela con la incursión de los mismos industriales en el negocio primario (encierro de ganado).


El documento que servirá de base para el planteo ante la CPDC señala que es “posible encontrar acuerdos generados desde la propia institucionalidad estatal, en el marco de programas de fomento industrial cuyos grupos objetivos son estas empresas que se han ‘empoderado’ del mercado”.


Rosso afirmó que existen prácticas que facilitan la acción de los industriales, como la propia ley de promoción de inversiones que les ha permitido anclar fondos con ventajas importantes, beneficios fiscales operativos y de exportación, regulación de la mano de obra disponible y en la compra de haciendas. “Pero como si fuera poco, tenemos los acuerdos entre competidores, lo que se llama colusión en la jerga comercial y no es otra cosa que una conspiración entre los integrantes de la industria para llevar adelante sus fines en pro de obtener mejores beneficios”, sostuvo Rosso.
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