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Luego de los sangrientos atentados del viernes en París, Francia está dispuesta a lanzarse con todo contra el Estado Islámico (EI), el grupo yihadista responsable de los ataques en la capital francesa y en Saint Denis. El presidente François Hollande anunció ayer que su país intensificará las operaciones militares contra el EI en Siria y pidió medidas excepcionales "contra el terrorismo de guerra". Además, reclamó la creación de una "única coalición internacional" frente al EI, para lo que se reunirá en los próximos días con los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Vladímir Putin.

Como primera reacción a las acciones del EI en París, el domingo aviones franceses lanzaron 20 bombas sobre el feudo del EI en Al Raqa, en el este de Siria, destruyendo un puesto de mando y un campo de entrenamiento. Este raid fue realizado por 12 aviones, 10 de los cuales eran cazabombarderos, llegados simultáneamente desde Emiratos Árabes Unidos y Jordania.

Ayer, en un discurso pronunciado ante los legisladores reunidos excepcionalmente en Congreso en Versalles (oeste de París), Hollande les reclamó una prórroga por 30 días del estado de emergencia vigente desde la madrugada del sábado y una reforma constitucional que permita a Francia hacer frente al terrorismo en el plano interno.

El mandatario adelantó que solicitará una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Francia es miembro permanente, para adoptar una resolución que manifieste la "voluntad común de luchar contra el terrorismo".

Adelantó que se reunirá próximamente por separado con Obama y Putin para planificar una estrategia contra el EI. Aclaró que "Francia habla con todos, con Irán, con Turquía, con los países del Golfo".

"En Siria, buscamos incansablemente una solución política, en la que Bachar Al Asad no puede constituir una salida, pero nuestro enemigo en Siria es Daesh" (acrónimo árabe del EI), dijo Hollande, cuyo discurso fue aplaudido de pie por los legisladores, que luego entonaron La Marsellesa al unísono.

Hollande indicó que el portaaviones Charles de Gaulle zarpará el jueves con destino al Mediterráneo oriental, lo cual triplicará la capacidad bélica de Francia. "No habrá ni tregua ni respiro", advirtió.

Según Hollande, los atentados que dejaron por lo menos 129 muertos "fueron decididos y planificados en Siria, preparados y organizados en Bélgica y perpetrados en nuestro suelo con complicidades francesas". La mayoría de los kamikazes que los perpetraron eran franceses y prepararon su letal operativo desde Bélgica.

Tras reiterar que se trata de "un acto de guerra", Hollande afirmó que los terroristas atacan a Francia "porque es un país de libertad y la patria de los derechos humanos".

"Los autores de esos atentados deben saber que Francia ha derrotado a adversarios más temibles que estos cobardes asesinos (...) Quienes han desafiado a Francia han acabado siendo los perdedores de la historia y volverá a ser así", aseguró Hollande.

El presidente francés pidió "sangre fría" a los ciudadanos en "estos momentos difíciles" y recordó que la sociedad gala "no se deja impresionar por el terror".

Consciente de que "hará falta tiempo" para ganar esta guerra, Hollande aseguró que "no hay guerra de civilizaciones porque el adversario no es una civilización".

El presidente rindió homenaje a las víctimas "procedentes de 19 nacionalidades", y a las fuerzas del orden y servicios sanitarios, al tiempo que agradeció las muestras de solidaridad procedentes de todo el mundo.

Más efectivos

Hollande anunció ayer también que reforzará "sustancialmente los medios de la Justicia y de las fuerzas del orden" con 8.500 efectivos suplementarios para luchar "contra el terrorismo de guerra".

Se crearán "5.000 empleos suplementarios de policías y gendarmes en dos años para subir a 10.000 las creaciones en el quinquenio" presidencial, que termina en 2017. "Este esfuerzo que es considerable permitirá simplemente restablecer el potencial (...) al nivel de 2007" y se destinarán a las fuerzas antiterroristas, las fronteras y en general para la seguridad.

Además, se convocarán 2.500 puestos adicionales en el área de justicia y otros 1.000 puestos más en las aduanas, dijo.

En cuanto al Ejército, "no habrá ninguna disminución de efectivos hasta 2019" y se sacará más partido a los reservistas, que son "un elemento fuerte de vínculo entre el Ejército y la nación" y pueden constituir en el futuro "una guardia nacional disponible", añadió Hollande.

Todo ello supondrá un aumento del gasto presupuestario, pero "en estas circunstancias, el pacto de seguridad está por encima del pacto de estabilidad", subrayó.

La declaración del jefe del Estado francés terminó con un aplauso cerrado, antes de que el propio Hollande, los miembros del gobierno, diputados y senadores entonaran "a capella" el himno nacional de Francia, La Marsellesa.
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