Frente Amplio plantea limitar la repetición en el Ciclo Básico de Secundaria
El sociólogo Fernando Filgueira, asesor de Vázquez, opinó que otras modalidades como la asistencia a contra horario representan más exigencia para los alumnos
Como parte de la reforma educativa que proyecta el Frente Amplio (FA) en caso de acceder al gobierno, el oficialismo pretende modificar el uso que se le da a la herramienta de la repetición. Según explicó ayer el asesor de Tabaré Vázquez en educación, Fernando Filgueira, en entrevista con Leandro Gómez en El Observador TV, la propuesta es disminuir esa herramienta y fomentar las tutorías, cursos a contra horario e incluso durante períodos de vacaciones. A continuación, un resumen del diálogo.
¿Cómo evalúa la situación de la educación?
La evaluación que se hace de la educación hoy, y no es de un partido, es que efectivamente enfrentamos un conjunto de problemas en materia de cobertura, retención, de egreso y de aprendizajes. En estos cuatros componentes está claro que Uruguay necesita avanzar más solidamente y a un ritmo más acelerado. Los indicadores revelan que se han hecho avances pero esos avances no tienen ni el ritmo ni la robustez necesaria. Estos problemas estructurales requerían de algunas acciones que se tomaron en los últimos 10 años que creo son positivas. La primera fue mejorar la asignación presupuestal. Se duplica el gasto por alumno. Lo segundo que se hace es ingresar al siglo XXI con un conjunto de tecnologías necesarias. Lo tercero que se hace, que es positivo pero que denota los limites, es un conjunto de esfuerzos que se hicieron para darle mayor retención.
Muchos critican el estado de la educación.
Si uno mira las tasas de cobertura, hay un aumento. Lo que sucede es que no fluye bien. Es como un embudo. Se trancan los egresos y, por otro lado, si seguimos poniendo agua se empieza a caer para afuera y no la podemos retener. Hay un problema serio en la educación media donde aparece el afinamiento del embudo y un proceso de filtro muy marcado. Uno de los problemas que tenemos es del diseño estructural del sistema. Precisamos una transformación del ADN del sistema educativo
¿Cuál debería ser el presupuesto?
Los estándares internacionales manejan entre cinco y largo por ciento y ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Por debajo de eso, uno está en problemas. Tildarlo como una década perdida me parece un error. Creo que tienen más que ver con disputas electorales. En lo que estamos todos de acuerdo es que en 30 años no hemos avanzado lo suficiente.
¿Y cuál es el objetivo?
Hay dos elementos que tienen más herencia con el siglo XX que con el XXI. El primero: la orientación curricular y pedagógica. Una primera propuesta es un marco curricular común. Se aplica desde los 3 años hasta los 17. Se define una ruta del chiquilín desde que entra hasta los 17, donde se identifica cuáles son las capacidades que debe tener un alumno para cada ciclo. Lo que definimos es en términos matemáticos, de lectoescritura, ciencias, valores, tecnologías, cuáles son sus competencias y habilidades. La capacidad de poner el conocimiento en movimiento. Discernir. El marco curricular común apunta a eso; no a suprimir los contenidos pero sí a ponerlos al servicio de la adquisición de capacidades. El segundo desafío es que nuestro sistema medio no estuvo pensado como un sistema inclusivo de construcción de la ciudadanía. Era un sistema de filtros para ver quién llegaba a la universidad. La idea era selecciona una elite.
¿Cómo tiene que cambiar la lógica en Secundaria?
La idea no es el filtro ni la utilización de la herramienta de la repetición como una cosa reiterada, un modelo donde uno tiene que dar un examen de cada asignatura. Estas asignaturas se van a integrar en lógicas de proyecto. Las evaluaciones van a integrar elementos individuales y elementos colectivos. A los docentes no les estaremos diciendo que si el chiquilín no llegó al punto X exacto tiene que repetir. La idea es que hay un ciclo de entre 12 y 14 años donde puede seguir avanzando y aprendiendo. Vamos a modificar el extendido uso del instrumento de repetición por otras cosas, que son en muchos casos para los chiquilines de más exigencia y no de menos. Por ejemplo, trabajar en contra horario, los fines de semana, en períodos de vacaciones o con tutorías personalizadas. Pero la idea es que yo sigo evaluando y de manera muy exigente. Ojo, no evalúo la repetición de contenidos, evalúo competencias. Otro eje para por generar equipos estables que puedan generar fines pedagógicos. Este segundo eje requiere de un tercer eje. El problema no es de los docentes. Hoy los docentes hacen un esfuerzo por intentar incluir en una matriz que no está pensada para incluir. La formación docente y la formación en servicio tienen que alinearse a esta nueva estrategia curricular.
¿Cree que para los docentes son admisibles los cambios?
Es un gran desafío nacional que incluye la conversación con docentes. Creo que es un desafío y una aventura a la que se va a estar invitando a que participen. Creo que los docentes van a estar dispuestos a abrazar esto si no se les pide que hagan el doble de trabajo sin una mejora salarial. También hay que darles herramientas, porque no se les puede pedir todo de golpe. Para hacer proyectos también hay que tener tiempo.