La canasta alimentaria se disparó a un récord del 17% en agosto, muy por encima del 12,4% de inflación informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) . En tanto, la canasta básica creció 4,3% y así, una familia tipo necesitó $284.687 para no ser pobre y $130.590 para no ser indigente.
Ambas canastas crecieron a un ritmo muy por encima del costo de vida, como consecuencia del impacto de la fuerte alza en los precios de alimentos y bebidas.
Estos índices preanuncian una suba de la pobreza durante el segundo semestre del año.
En sintonía con la Inflación
El último miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer la inflación de agosto de un 12,4%. Se trató del costo de vida más alto en los últimos 32 años, de acuerdo con la estadística oficial.
Con este número se batió el récord que ya tenía más de 32 años, con la salida de la convertibilidad, cuando en febrero de 1991 los precios se habían disparado un 27%. Sólo en los primeros ocho meses del 2023 el IPC acumuló un alza de 80,2 por ciento y en los 12 meses de 140%.