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Un funcionario de Salud Pública que vestía una campera del Club Atlético Peñarol arengó este martes en el hall de la sede de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) como si estuviera en la tribuna Ámsterdam del estadio Centenario. Otros 300 sindicalistas lo siguieron: “Un minuto de silencio, para ASSE que está muerto”, cantaron a coro los representantes de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) en el marco de una manifestación para reclamar al gobierno incrementos salariales y advertir sobre el endurecimiento de las medidas de lucha. Los sindicalistas representaron la “muerte” del sistema de salud a través de la parodia de un sepelio.

Tras un mes de paros, ocupaciones de hospitales y un ámbito de negociación estancado según los sindicalistas, la FFSP advirtió al gobierno que se “terminó el tiempo de negociar” y aseguró que el sindicato ocupará 11 centros de salud a partir del miércoles 5 de setiembre si en una semana no se llega a un acuerdo entre los trabajadores y el Poder Ejecutivo.

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La dirigente de la FFSP, Beatriz Fajián, dijo que “como en todo, los tiempos se acaban”. “No sabemos si nos vamos a enfrentar o no en los momentos de desalojo. Estamos dispuestos a resistir si no se da una solución”, sostuvo.

El gremio focaliza sus reclamos en los pedidos de aumentos salariales y en el incremento de personal. El Poder Ejecutivo destinó US$ 10 millones a la salud en la Rendición de Cuentas pero los trabajadores advierten que el monto es insuficiente.

La “muerte” de ASSE
Los sindicalistas satirizaron ayer durante tres horas la “muerte” del sistema de salud, durante una marcha realizada desde la sede del Ministerio de Salud Pública, en 18 de Julio y Brandzen, hasta las oficinas de ASSE, en el edificio Libertad, ubicado en Luis Alberto de Herrera y bulevar Artigas.

Los trabajadores de la salud cambiaron su uniforme blanco de enfermeros por trajes negros, velos, lentes de sol e incluso bolsas de nylon oscuras, que pretendían emular a un sobretodo. Además trasladaron por las calles de la ciudad un ataúd que contenía fuegos artificiales.

En el trayecto, el cajón fue rodeado por diez “lloronas”, que repitieron una y otra vez el nombre del ministro de Economía, Fernando Lorenzo, como culpable de “matar” a ASSE por no otorgarle al organismo más recursos en la Rendición de Cuentas, según repitieron las mujeres.

Una marcha fúnebre que sonó desde un altoparlante instalado en una camioneta le puso sonido ambiente a la manifestación.

El cajón fue trasladado por hombres que cubrieron su rostro con máscaras del personaje de cine Scream. Cada uno acompañó el disfraz con una guadaña de plástico que llevaban en sus manos.

Detrás de la primera línea del “sepelio” de ASSE, los trabajadores llevaban coronas de flores con nombres de los 40 centros de salud públicos del país. “Que en paz descanses Pereira Rosell”, decía una de las ofrendas. Al llegar al edificio de ASSE, los trabajadores rodearon el cajón con lápidas de cartón y prendieron los fuegos artificiales. El féretro fue consumido por el fuego en 10 minutos, mientras sonaban bombas de estruendo. “Se escucha, se escucha, arriba los que luchan”, coreaban los sindicalistas.
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