Fundación Peluffo Giguens nació “sin un peso” para curar el cáncer
Esta semana fue destituido Ney Castillo, uno de sus fundadores en los ‘80
La Fundación Peluffo Giguens fue creada en el año 1988, por iniciativa de los médicos Alberto Pérez Scremini, Julio Lorenzo, Ney Castillo y Agustín Dabezies, con el objetivo de “corregir las inequidades que había en el tratamiento del cáncer en Uruguay”, sostiene Castillo. “Era una idea pero sin un peso”, recordó.
Tiempo después, los médicos le solicitaron ayuda a empresarios conocidos, y personas de su entorno, para llevar adelante el área administrativa de la fundación. Así fue que llegaron el rematador Gerardo Zambrano, quien había atravesado la experiencia de tener un hijo con cáncer; Elena García Costa; Ricardo Zerbino; José Ignacio Villar; Alfredo Solari y Juan Carlos López.
Se conformó la Comisión Directiva, se crearon los estatutos, aunque al frente de la institución permanecían dos de los fundadores: Pérez Scremini como presidente y Lorenzo como vice. Ambos cargos eran, en ese entonces, vitalicios.
En 1993 la Peluffo creó el primer hogar La Campana, para alojar a los pacientes del interior que recibían tratamiento en Montevideo. La idea de hacer este centro surgió de ver cómo se trabajaba en Estados Unidos, en donde la cadena de comidas Mc’Donals financiaba los centros de estadía.
Antes que empezar a funcionar la primera casa de comidas de esta firma en Uruguay, a principios de los ‘90, Castillo fue hasta la casa del director de la cadena norteamericana en Uruguay, Rodolfo Oppenheimer, para pedirle apoyo. Allí surgió la jornada del McDía Feliz.
En el año 2005 se inauguró el nuevo hogar La Campana, un edificio de siete pisos con 21 habitaciones en un predio cedido por la Intendencia de Montevideo, a pocos metros del Hospital Pereira Rossell.
Ante el fallecimiento de Pérez Scremini en 1998, Zambrano convenció a Lorenzo que no asumiera como presidente, y en cambio, se nombrara en ese lugar a José Bartesaghi, quien también había atravesado una experiencia familiar de tener un hijo con cáncer. Según afirmó Zambrano a El Observador, Lorenzo aceptó, y Bartesaghi fue nombrado en el cargo que mantiene hasta ahora.
Ante el fallecimiento de Lorenzo, se modificaron los estatutos y los cargos de presidente y vice dejaron de ser vitalicios. Se fijó que cada cinco años las autoridades de la directiva podían hacer elecciones –en las que votaban solo ellos– o ratificarse en el cargo.
Médicos definen postura el lunes
El cuerpo médico de la Peluffo se reunirá el próximo lunes para evaluar las reuniones mantenidas con el gobierno ayer, y así determinar cómo seguirán movilizándose. Castillo –cesado por la Comisión Directiva de la fundación tras haber pedido junto al resto del equipo médico la renuncia del presidente de la Directica, Jorge Bartesaghi– indicó a El Observador que mantuvo un encuentro en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) con el director general Pablo Álvarez, luego que la cartera decidiera intervenir en el caso debido al estado público que ha tomado. A su vez, otra parte del cuerpo médico de la institución se reunió con autoridades del Ministerio de Salud Pública (MSP). Junto a la participación que tuvo esta semana el Ministerio de Trabajo, intentando mediar entre las partes, ya son tres las secretarías de Estado que se involucraron en el conflicto que atraviesa la fundación en donde se asisten niños con cáncer.