G-20 se reúne en Brasil, buscan salvar la Ronda de Doha
Delegaciones de una treintena de países en desarrollo se reunirán el fin de semana con representantes de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Unión Europea, Estados Unidos y Japón con la esperanza de destrabar las negociaciones de la Ronda de Do
Este encuentro en Río de Janeiro ha sido convocado por el llamado Grupo de los 20 (G-20), liderado por Brasil, India y Suráfrica, para "reflexionar" sobre las razones que dificultan los acuerdos de liberación arancelaria contemplados en la Ronda de Doha, llamada así por la capital qatarí en la que comenzaron las negociaciones en el 2001.
Pese a su fuerte poder de convocatoria, no se espera que de este encuentro surjan acuerdos ni una reanudación de las conversaciones.
Las negociaciones quedaron paralizadas por la imposibilidad de alcanzar un entendimiento entre los países en desarrollo, que piden el fin de los subsidios agrícolas en los países ricos, y la Unión Europea y Estados Unidos, los cuales se niegan a ceder posiciones sin obtener nada a cambio en el área de servicios y bienes industriales, y de propiedad industrial.
El clima positivo aunque cauteloso de la reunión de Río ha sido destacado por figuras como el ministro británico de Comercio e Industria, Alistair Darling, quien afirmó esta semana en Brasilia que el G-20 envía al mundo un mensaje "muy útil" y "positivo" al considerar que aún es posible evitar un fracaso de la Ronda de Doha.
"Necesitamos tener una ambición realista", dijo Mandelson, para agregar que es inaceptable para Europa la oferta de Washington, que implica ampliar a 22.700 millones de dólares por año el subsidio a sus productores, mientras le pide a los europeos nuevos cortes en sus aranceles para importación.
Según Mandelson, "sin un cambio en la posición estadounidense, países en desarrollo como Brasil e India no estarán dispuestos a ofrecer mayor acceso a sus mercados de productos industriales y servicios".
La reunión que se celebrará en el hotel Copacabana Palace comenzará el sábado con una ceremonia inaugural, a la que seguirán dos reuniones de alto nivel del G-20 y después una tercera con la presencia de Pascal Lamy.
El país anfitrión ha mantenido un tono de cautela en cuanto a los posibles resultados, aunque considera el simple hecho de reunirse un paso positivo.
(EFE)