Giovana, la "guerrera" de una joyería familiar que murió de un disparo en el tórax por "defender su trabajo"
La joyería Díaz Píriz está abierta hace 76 años y funciona gracias a cuatro generaciones de la familia; Giovana era parte de la tercera generación
El viernes 21 de julio, cerca de las tres de la tarde, Giovana Fernández estaba en uno de los locales de la joyería Díaz Píriz, ubicado en la avenida 8 de octubre esquina Larravide, en el barrio La Unión. Con ella estaba Magui, una chica que trabaja hace menos de un año en la empresa familiar, que ya lleva 76 años y está incursionando a la cuarta generación en el negocio.
Dos hombres entraron con armas y los rostros cubiertos. Agarraron bandejas de anillos de plata y oro y se fueron. Giovana no se resistió al robo, pero cuando los delincuentes se iban salió atrás de ellos porque "era una guerrera", dijo Miriam Píriz, su suegra. Uno de ellos le disparó una vez en el tórax.
Al día siguiente la mujer, de 41 años, murió en el Hospital Pasteur.
"Me mata cuando me dicen 'ella no tendría que haber salido atrás de ellos'. ¿Por qué ella salió a defender su trabajo? Porque no tenemos quién nos defienda. ¿Le vas a reprochar que salió ahora que está muerta? No acepto ese reproche. Una vez que nos robaron en este local teníamos un gas pimienta y ella se lo vació en la cara. El ladrón salió con todas las bolsas, tropezó por el gas pimienta y recuperamos las cosas. Ella era una luchadora", dijo Miriam.
Magui, empleada de la empresa familiar, vio cómo mataron a su compañera. A la mujer con la que, además de compartir las horas de trabajo todos los días, compartía anécdotas, problemas y risas en el taller donde ambas fabricaban y reparaban las joyas. El resto de las compañeras les decían "las picantes", porque cuando entraban al taller y estaban ellas dos "era todo muy explosivo, muchas risas, nos divertíamos", contó una de las empleadas.
Cedida a El Observador
Giovana en el taller de la joyería
El amor que la llevó a ser joyera
Cuando tenía 16 años empezó a trabajar cuidando a una señora que era la dueña de la joyería. A cargo del negocio estaba su hija Miriam quien a su vez, tenía tres hijos –que también forman parte de la empresa–.
Uno de esos hijos, Román, tenía la misma edad que Giovana. "Se flecharon los dos y desde ese 2001 hasta ahora estuvo en la familia", contó su suegra Miriam. Román y Giovana tuvieron tres hijos –que ahora tienen 19, 14 y ocho años–. La generación de los hijos de Román y Giovana es la cuarta generación de la joyería y la joven de 19 años ya empezó a incursionar en las ventas para continuar con el negocio.
Giovana aprendió el oficio porque la vida la terminó vinculando con una familia de joyeros. Aprendió a fabricar y reparar joyas "de a poquito". Primero se encargó de las ventas y la atención al cliente y después estudió joyería la Escuela de Artes y Artesanías Pedro Figari con Román, su esposo. Aunque no terminó la carrera, era "autodidácta y hacía cosas hermosas", dijo su suegra.
Inés Guimaraens
Local de la joyería asaltada
Giovana "encontró su vocación en la joyería y fue un baluarte en el taller. Era muy creativa y muy perfeccionista. Pero si algo la definía era el amor: una madre protectora, una referente", recordó Miriam.
La joyería Díaz Píriz tiene dos locales en La Unión, uno en el que ocurrió el homicidio que se abrió hace dos años y que la familia espera poder rescindir el contrato de alquiler de forma adelantada para cerrarlo definitivamente. "Ya no podemos ni entrar", lamentó Miriam.
A su vez, la empresa tiene otra sucursal a dos cuadras, donde se fundó la joyería en 1946 y donde Miriam continúo atendiendo estos días. "Tenemos otro en Portones Shopping, justamente por esto. La idea era separar para dividir el riesgo porque hemos tenido tantos robos. A mis hijos los han atado, a las chiquilinas las han robado. Todos (en la familia) tenemos alguna experiencia de robo. Creo que tengo más robos que años", contó la mujer de 72 años, quien agregó que "el rubro es tentador" para los delincuentes, pero que nunca tuvieron una pérdida "tan irreparable" en un robo como la muerte de su nuera.
En cada robo, Miriam se preguntaba cómo le iba a decir a la madre de sus empleadas que las habían lastimado por trabajar con ella. "Y ahora, ¿cómo le digo a mis nietos que, por trabajar, ella dio su vida?", se preguntó.
"Todos por Giovi" dice un cartel con un lazo negro y la foto de Giovana que está pegado en la puerta de la joyería. Pero, el mismo cartel se repite prácticamente en todos los comercios que están por la avenida 8 de octubre.
Inés Guimaraens
Comercios de la Unión cerrarán media hora en reclamo de justicia
Este viernes los comerciantes harán una "movilización silenciosa" que convocó el Centro Comercial de La Unión. Los locales cerrarán sus puertas entre las 15 y las 15:30, la hora en la que una semana atrás un delincuente baleó a Giovana y los empleados se pararán en la puerta de los comercios con los carteles que piden "justicia por Giovi".
Según le informó la policía a la familia, de los dos delincuentes que participaron del asesinato y el robo, hay uno que está identificado, aunque aún no hay personas detenidas por la muerte de Giovana.
"Perdió la familia, perdió el negocio, perdió el país, perdió el mundo. El mundo perdió una joya", lamentó Miriam.