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Una de las primeras medidas de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, fue presentar un proyecto de ley para declarar en emergencia el Servicio Penitenciario Bonaerense, sospechoso de varios tipos de corrupción. En la madrugada de ayer se fugaron tres presos famosos y la mujer, lejos de intimidarse, actuó con decisión: anunció la remoción de la cúpula del servicio carcelario regional.

“Es un vuelto por la presentación de la Emergencia en el Servicio Penitenciario Bonaerense”, dijo al diario Clarín un allegado al gobierno de Vidal. El entorno cree que la fuga de Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci del penal de General Alvear, de máxima seguridad, solo se explicaría con la complicidad de los efectivos. Y esa complicidad sería posible debido al malestar de los oficiales con la nueva gobernadora, que asumió el 10 de este mes y que ya comenzó a trabajar en un proyecto para cambiar la estructura del organismo.

En el proyecto de ley enviado a la Legislatura local, Vidal propone entre otras cosas revisar de modo estricto las compras en las cárceles, las cadenas de abastecimiento y los mecanismos operativos de cada penal. “Acá no corre más la valija”, sería el mensaje para los involucrados, según Clarín. Además, el texto propone una intervención por la vía de los hechos y la remoción de los directivos actuales.

Los que serían desplazados comenzaron a actuar, aseguran los allegados de Vidal. Solo así se explica el hallazgo el lunes pasado, en una cárcel, de una bolsa con uniformes de policía, balas y vainas que serían utilizados por un grupo de reclusos para una fuga. Este plan fue descubierto por la inteligencia penitenciaria, que empero no pudo desbaratar el hecho de este fin de semana.

Según la reconstrucción de los hechos más recientes, la fuga de los tres detenidos ayer de madrugada fue casi sin dificultades.

Antes de las tres de la mañana llamaron a un guardia, lo amenazaron con un arma y fueron con él ante un puesto de control. Luego tomaron las llaves del auto del efectivo, al que se llevaron como rehén en su Fiat Uno después de haberse vestido como agentes.

Circularon unos 200 metros por el predio de la cárcel y en la guardia perimetral cambiaron al rehén por uno de los agentes allí apostados. Lo soltaron unos kilómetros más adelante, antes de que ellos tres se subieran a a un vehículo que los esperaba en Belgrano. Unos 100 agentes se abocan a su búsqueda. Participan la Policía de la Provincia, fuerzas federales y la Agencia Federal de Inteligencia.

Además, el ministro de Seguridad de la provincia, Cristian Ritondo, dijo que ofrecerá “la máxima recompensa posible” para los que puedan aportar datos chequeables o la ubicación de los tres prófugos.

En la Justicia el caso ya está en manos de un fiscal. En el ámbito político, la gobernadora actuó con la remoción de los responsables y con la destitución del jefe de la cárcel. Todo eso, en cuestión de horas, con lo que demostró que no le tiembla el pulso para hacer lo que considera que debe realizarse. La fuga no fue un elemento de desestabilización o evidencia de debilidad, sino una oportunidad para actuar con firmeza.

La medida que adoptó Vidal, asimismo, contó con el visto buena de la tercera fuerza nacional, el Frente Renovador, liderado por Sergio Massa.

Walter Martell, dirigente de ese partido, aseguró que es momento de investigar las “conexiones y resabios de los operadores de la pasada etapa sciolista con el servicio penitenciario, que llegaron a permitir visitas políticas con frecuencias inusitadas”. Luego puntualizó, en apoyo a la teoría de la connivencia policial: “Los presos más importantes del país no salen de una cárcel sin apoyaturas ni pactos”.

Jorge D’Onofrio, el jefe del bloque de senadores del Frente Renovador, acusó el mismo problema. “Nadie puede salir de esta manera de una unidad de máxima seguridad como la U30 y menos aún tener la logística suficiente para mantenerse prófugos”, declaró, según consignó La Nación.

Habían acusado al jefe de gabinete

Los presos que se fugaron fueron hallados culpables de un triple asesinato y, además, vincularon al ex jefe de gabinete, Aníbal Fernández, con una red de corrupción y narcotráfico. El triple homicidio ocurrió en agosto de 2008, cuando aparecieron muertos Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón. Los tres estaban involucrados en una red de tráfico de efedrina.

Este año, en el programa televisivo Periodismo Para Todos, conducido por Jorge Lanata, Martín Lanatta, vinculó a Fernández con el cobro de importantes cantidades de dinero a Forza a cambio de protección. Dijo que Fernández era el que apodaban “La Morsa”, que incluso fue el autor intelectual del triple crimen.

El asesinato sacudió a la sociedad argentina y destapó el negocio del tráfico de efedrina con destino a carteles para la elaboración de drogas sintéticas. Fernández, que ya se había desvinculado de los detenidos, ayer reiteró que no los conoce y que no participó en los hechos denunciados.
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