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Tras sufrir su primera derrota legislativa al negarse la propuesta de cerrar los bingos en Brasil, el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva anunció el viernes que insistirá en medidas para mantener el cierre.

Dijo que el presidente discute con el ministerio de Justicia y la Procuraduría General, entre otras oficinas, sobre los instrumentos legales que le permitan revertir la decisión del Senado.

Senadores de oposición dijeron que la propuesta oficial tenía vicios de inconstitucionalidad y que además era sólo una pantalla para ocultar un escándalo de corrupción. Horas después de conocerse el voto del Senado, algunos bingos comenzaron a operar en la madrugada.

"El gobierno está actuando lo más rápido posible" para definir el instrumento jurídico que puede disponer un nuevo cierre, dijo Singer.

Lula dispuso el cierre de las casas de bingo, que en Brasil dan empleo directo e indirecto a unas 300.000 personas, poco después de estallar un escándalo de corrupción con un funcionario en la presidencia.

El mandatario destituyó al funcionario el mismo día de conocerse la denuncia periodística, y el gobierno afirma que el caso de Diniz se refiere a hechos anteriores a su asunción en enero del 2003.


(AP)

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