Gobierno francés pide calma en víspera de nueva jornada de protestas
El presidente francés, Jacques Chirac, instó el viernes a sindicatos y gobierno a reanudar el diálogo para evitar que la revuelta estudiantil de los últimos días degenere y se convierta en un movimiento incontrolable, mientras el país se prepara para una
Horas después de que las protestas contra un nuevo contrato laboral destinado a los menores de 26 años provocaran violentos enfrentamientos entre policía y jóvenes en París y otros puntos de Francia, el jefe de Estado apeló a la "responsabilidad" de todos.
Sin embargo, estos llamamientos al diálogo del presidente no anularán las manifestaciones previstas el sábado en unos 160 puntos diferentes de la geografía francesa, en los que se prevé reunir a más de 1,5 millones de personas, según los organizadores.
Los manifestantes desean que el gobierno retire el llamado Contrato de Primer Empleo (CPE), aprobado recientemente por el Parlamento, porque según ellos fomentará su precariedad y su exclusión del mercado de trabajo.
Según un sondeo publicado el viernes por el diario Le Parisien, un 68% de los franceses se opone actualmente al CPE, apadrinado por el gobierno del primer ministro Dominique de Villepin, que asiste impotente a estas multitudinarias manifestaciones.
El jueves, entre 70 y 80 ciudades francesas fueron escenario de manifestaciones contra el CPE.
Los enfrentamientos en pleno Barrio Latino y en la plaza de la célebre universidad de la Sorbona convirtieron el corazón de la capital francesa en un verdadero campo de batalla.
Varios automóviles fueron quemados y diversos comercios acabaron saqueados en imágenes que recordaron extrañamente a los disturbios originados en los barrios periféricos de París el pasado noviembre.
Las mismas fuentes explicaron que los agitadores forman parte de movimientos radicales, desde organizaciones anti-globalización hasta militantes de extrema derecha pasando por anarquistas o incluso hinchas violentos de equipos de fútbol que sólo quieren atacar a la policía y que las manifestaciones degeneren.
Con el fin de evitar un panorama semejante, en la manifestación del sábado se prevé un dispositivo policial todavía mayor que los 2.500 agentes antidisturbios desplegados el jueves.
El viernes, pese a que no estaban previstas manifestaciones, la tensión continuaba y más de 50 universidades, de un total de 84, estaban bloqueadas o parcialmente en huelga.
(AFP)