La expresión de ayer: “se pudrió todo”, del canciller Luis Almagro, marca el tenor de la relación con Argentina, caracterizada por el deterioro permanente.
La expresión de ayer: “se pudrió todo”, del canciller Luis Almagro, marca el tenor de la relación con Argentina, caracterizada por el deterioro permanente.
La situación es cada vez peor. De los puentes cortados con Tabaré Vázquez al “esta vieja es peor que el tuerto” que dijo en abril del 2013 el presidente José Mujica sobre su colega Cristina Fernández de Kirchner en un momento de tensión bilateral, se sumó la decisión en octubre de autorizar a la empresa UPM a aumentar su producción lo que estropeó el vínculo político generado en lo que iba de este período.
Para el gobierno uruguayo, los próximos meses también serán difíciles, según fuentes del Poder Ejecutivo consultadas por El Observador. Y estas turbulencias económicas por las que pasa el gobierno K no ayudarán a acercar a ambos países.
Por el contrario algunos en el gobierno creen que “lo más preocupante es el efecto (de esta situación) en la competitividad y la exportaciones de Uruguay”, dijo a El Observador una de las fuentes. Temen que las exportaciones vayan a cero.
La cancillería, al parecer resignada a solucionar temas como la profundización del canal Martín García, de la que “se dejó de hablar” según lo reconoció ayer Almagro en radio Sarandí, intentará una vez más que el presidente Mujica convenza a Cristina de buscar soluciones.
No obstante, en este mal momento de la relación y de reacciones desmedidas de Argentina, según se observa en el gobierno, el encuentro presidencial ocurrirá sólo si hay algo concreto que mostrar, dijo una fuente. Se informó además que ambos gobiernos mantienen un diálogo reservado.
Almagro mencionó en la entrevista radial que a pesar de la negociación bilateral y de la “debilitada” institucionalidad del Mercosur, Uruguay “va a ir por el camino de la solución de controversias”, un tribunal al que ha recurrido en períodos anteriores y que a pesar de haber obtenido fallos favorables no fueron respetados por el vecino.
Los ministros de Relaciones Exteriores, Almagro y Héctor Timerman, se reunieron esta semana durante una hora a solas en Montevideo y uno de los temas fue el posible encuentro, no confirmado oficialmente, entre los presidentes la semana próxima en La Habana (Cuba).
Una fuente diplomática dijo ayer a El Observador que con Argentina se está en un pozo tan profundo que lo único que queda es mejorar, porque más abajo no se puede ir. También señaló que por la vía de la presión, si bien hay poco para presionar, por ahí “no se saldrá”.
Uno de esos caminos arriesgados, que pondrá la relación al borde la ruptura, es aceptar que barcos de las Malvinas atraquen en puertos de Uruguay, lo que quebraría la defensa de la región al reclamo de Argentina sobre ese archipiélago que perdió militarmente con Inglaterra en 1982.
El tema no se manejó oficialmente en la cancillería y la fuente dijo que “no es la política del presidente”.
Una señal del alejamiento que pauta la relación actual la dio esta semana la cancillería cuando anunció la disposición de Uruguay a avanzar en la negociación comercial con la Unión Europea incluso, sin Argentina.
Sin embargo, Brasil marcó el camino que se seguirá, al señalar que esperará la oferta comercial de Argentina, y así volvió a alinear al bloque regional que busca alcanzar un acuerdo de libre comercio con una desgravación arancelaria superior al 90%.
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Con Argentina, Mujica tuvo un logro importante desde el año 2010. Consiguió que se destrabara el puente internacional que ambientalistas mantenían cortado para oponerse a la pastera UPM (exBotnia).
La sintonía política de ambos gobiernos alentó entonces al Poder Ejecutivo a negociar la profundización del canal Martín García, que lo pondría en mejores condiciones de competir y bajaría costos a los exportadores. Llevar el canal a 36 pies, no se logró. El proyecto quedó “stand by”, reconoció ayer Almagro.
Finalmente la línea roja se cortó cuando en octubre pasado, en pleno proceso electoral en Argentina, Mujica accedió a autorizar a UPM a aumentar su producción anual de celulosa en 100 mil toneladas. “UPM es un tema específicamente sensible. Es el nervio de la muela en la relación bilateral.
Lo que hicimos fue tocarle el nervio con ese gancho horrible de los dentistas. Es lógico que si uno toca el nervio el otro va a gritar”, graficó Almagro.
Tocar ese nervio derivó en una escalada de medidas de Argentina que apuntaron a Uruguay.
El canciller reconoció ayer en Sarandí que desde ese momento Argentina atacó “con cinco o seis medidas” poniendo visa a los artistas uruguayos, cobrando una tasa migratoria a los que vayan por períodos largos, trabas al tránsito de carga, al comercio, y restricciones a los argentinos que veranean en estas playas.
“Avisé que se iba a pudrir todo”, afirmó Almagro.
En el gobierno el tema UPM separó al ministro de Relaciones Exteriores, que estaba entre los que se inclinaban por no autorizar más producción a esa empresa para no enfrentarse con Argentina, y Roberto Kreimerman (Industria) que era partidario de dar el visto bueno a la pastera que es de las mayores inversiones extranjeras que recibió el país. Mujica se inclinó por la autorización y Almagro salió a respaldarlo.
Uruguay intentó permanentemente negociar con Argentina y los resultados no fueron los esperados. “Todo se ha teñido nuevamente de la lógica del conflicto por UPM” dijo Almagro al semanario Brecha.
En el gobierno, si bien hay disposición a dialogar, se parte de la base de que si se avanza será lento. En todo caso, la política de diversificar mercados, acercarse al Pacífico, firmar con Europa y reforzar los vínculos con EEUU, hacen disminuir la dependencia del país de los vaivenes de Argentina.