Google se topó con Uruguay, ¡pobre de ellos!
Referentes universitarios temen que la mega empresa espíe la vida íntima de los niños a través de las Ceibalitas
Dos importantes académicos de la Universidad estatal pusieron en tela de juicio que el plan Ceibal haga un acuerdo con Google para que los pequeños usuarios uruguayos usen información de la megaempresa informática. Dicen que puede "espiar" a los niños uruguayos.
Está muy bien eso de cuidarse. Hay que cambiar las contraseñas cada tanto, tener antivirus al día, no visitar ciertos lugares y proteger a nuestros pequeños porque ya sabemos que la web puede ser mucho más peligrosa que cualquier calle de una ciudad peligrosa.
Eso es una cosa. Otra pensar que si Google quisiera investigarnos necesitaría un acuerdo formal. A gente del gobierno le mostraron un software de espionaje que dejó perplejos a los funcionarios por sus capacidades. Interviene cualquier dispositivo electrónico y desaparece si dejar rastros. Para decirlo en términos un poco groseros: si alguien con el poder suficiente nos quisiera meter un misil teledirigido por la ventana de nuestra casa lo hará, no importa el cuidado que vayamos a tener.
Podemos cambiar la contraseña cada día pero, cualquiera con poder suficiente, si quisiera, entraría a nuestra intimidad cada día. Y no hablemos de la ola de suicidios a la intimidad que se perpetra por miles cada día en las redes sociales. Aunque hiciésemos todos los deberes, Google, si quisiera, nos mete un misil debajo de la cama.
Pero si lo que obtendrá es información sobre la memoria de nuestros niños, entonces Google estará en un problema.
La información le va a quemar en las manos: golpes, desde chiquitos, piñas, patadas, cigarrillos contra el cuerpo, y la Ceibalita que se rompe y el hermano Google se entera de eso, y hambre (en el sistema aparece bajo el ícono "déficit nutricional grave", pero Google, que no fue a la Universidad, igual entiende), tierra en la Ceibalita, y mucha Ceibalita, demasiado Ceibalita, "mi padre es chorro mi madre es puta", y trabajo de carga, y ¿al INAU me la puedo llevar?, y sí, en algunos lugares del INAU te la vas a llevar, y no de arriba, y Ceibalita en la escuela; y más Ceibalita porque hoy la maestra no vino y ¿suplente?, para suplente, la Ceibalita, y a jugar que se acaba el mundo; y cuando la Ceibalita se hace tablet no importa porque el hermano mayor de la doble oo como ojos que te miran, seguirá allí recibiendo (pirateando) info de Uruguay, y ahora, ¡ay mamita!, de los liceales, ¡los vídeos!, ¡las redes sociales!, ¿y los profes revolucionarios que odian la máquina? ¡pobre Google!
Y sí, habrá cumbia, rock, sonrisas completas y de las otras, y amor, mucho amor, pero piratear todo este paquete y abrirlo y ver que es solo es eso, un paquete, ¡pobre Google!