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Roberto Arnaz, (EFE). En las últimas semanas han comenzado a circular por la red comunicados oficiales, pero también rumores y ataques contra HD DVD, ideado por Toshiba, y el Blu Ray, de Sony, empresas que están haciendo todo lo posible para que la nueva generación de reproductores lleve su nueva tecnología.

Pero casi inmediatamente, Toshiba fue acusada de sacar a la venta aparatos 200 dólares más baratos de su coste de producción, para copar el mercado y evitar el despegue del Blu Ray, elaborado por Sony.

Toshiba también será la primera en ofrecer un aparato capaz de grabar en alta definición, el RD-A1, que llegará a EEUU el próximo 27 de julio, con un precio de 3.400 dólares.

Un presunto empleado de Microsoft -marca aliada de Toshiba en esta lucha- acusaba a Sony de haber desarrollado una tecnología inferior al HD DVD y tratar de venderla al doble de su precio.

Toshiba, por su parte, ha conseguido que Microsoft haya adoptado HD DVD para su consola de videojuegos Xbox 360, la primera de las de 'tercera generación' en aparecer en el mercado.

La guerra por desarrollar el nuevo estándar de almacenamiento digital tiene sentido a la luz de las últimas estimaciones para este mercado, que aseguran que el comercio de estos discos podría generar un consumo anual de 10.000 millones de dólares en 2010 en EEUU.

Además, se prevé que antes de que finalice el año más de 28 millones de estadounidenses contarán en sus hogares con televisores de alta definición.

Por ello las principales distribuidoras han manifestado ya sus preferencias respecto al futuro del mercado del entretenimiento doméstico.

Para el presidente de Sony, Howard Stringer, la elección de los estudios es acertada porque la gran capacidad de almacenamiento del Blu Ray es "muy apreciada por los profesionales del cine".

El portavoz de la compañía, Satoshi Aoki, aseguró en un comunicado que "Ricoh ha sido la primera compañía del mundo en desarrollar esta tecnología híbrida", aunque matizó que, de momento, solo es capaz de leer ambos formatos, no de grabarlos.

A pesar de todo, la mayoría de los analistas se muestran escépticos con el anuncio debido al alto coste de producción de la nueva tecnología y a que las compañías deberían afrontar el pago de un doble canon, uno por cada formato, para su uso.

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