Como aliciente, los nuevos proyectos empresariales, tienen también la posibilidad de acceder a una gran cantidad de capital, ya que muchos de los emprendedores que alcanzaron el éxito buscan re invertir sus ganancias en la empresa que por su grado innovador prometa ser el próximo Google.
La oportunidad para Uruguay
Si bien es un ecosistema admirado por los empresarios tecnológicos uruguayos y de destacable apertura al mundo y a los emprendedores foráneos, no todo son rosas.
Algunas empresas uruguayas han logrado con éxito sostener negocios con las startups instaladas en la zona sur de la bahía de San Francisco, pero a costa de un trabajo meticuloso. Entre ellas están la firma de desarrollo de inteligencia artificial Tryolabs -liderada por Martín Alcalá Rubí, Raúl Garreta y Ernesto Rodríguez- y la desarrolladora de software y consultora MooveIT, fundada por Conrado Viña.
Los emprendedores consultados coincidieron en que la oportunidad para Uruguay está en la necesidad imperiosa de talentos. En Silicon Valley existe actualmente una competencia muy fuerte por los expertos de ingeniería y se atraviesa una situación similar a la uruguaya en el sentido de que escasean, pero con una dificultad adicional: una startup en Silicon Valley no solo compite con otras startups sino con grandes jugadores de la industria como Facebook o Google, que atraen a los más brillantes.
Tanto para Tryolabs como para MooveIT, el ecosistema de este valle tiene los clientes más interesantes. Alcalá Rubí aclaró que para ingresar, su empresa tuvo que desempeñarse mejor que las demás y obviar la escuela tradicional de internacionalización, que pregona que el camino a seguir para una empresa uruguaya es vender localmente para luego saltar a Argentina, Chile y México y luego alcanzar a Panamá, el trampolín a Estados Unidos.
La apuesta de Tryolabs fue arriesgada. Según explicó Alcalá Rubí, es necesario ese bagaje para poder enfrentar a los exigentes clientes de Silicon Valley.
Para los socios de Tryolabs el ecosistema es “relativamente accesible”, y la clave está en poder “agregar valor”. Si bien trabajan con un representante comercial -John Matthesen- que los ayuda a contactarse, aseguraron que el esfuerzo estuvo puesto en estudiar a sus clientes al punto de entender sus modelos de negocio y estar enterados de todos sus movimientos.
Luego de ese trabajo, lo esencial estuvo en las propuestas de valor que respondieron a las necesidades de cada startup. “Adaptamos la oferta de acuerdo al nivel de financiamiento que tienen, conocemos las distintas rondas (de levantamiento de capital) y sabemos qué ofrecerle”, apuntó Alcalá Rubí, pero aclaró que luego de convencer a los clientes no hay lugar para el error.
Cultura startup
Para poder trabajar con comodidad en Silicon Valley, Rodríguez explicó que lo vital es entender la cultura startup que gobierna allí. “Tenés que ser directo, concreto en los correos y generar valor enseguida”, dijo. A estas cualidades se agrega ejecutar rápido, manejar un perfecto inglés y contar con un excelente ancho de banda para las comunicaciones.
Sin embargo, Alcalá Rubí aseguró que es “increíblemente difícil” imponer la marca, porque además de vender la empresa hay que vender Uruguay, que sigue siendo desconocido. Para superar esta barrera, la recomendación de los socios es “desvirtualizar” las relaciones. Lo positivo, aclararon, es que puede ser más fácil intercambiar mails con un CEO de Silicon Valley que conseguir una reunión con un gerente uruguayo.
Una de las estrategias adoptadas por Tryolabs fue viajar a Silicon Valley en más de una oportunidad. El año pasado estuvieron esponsoreando y con un stand en la conferencia Pycon, la más importante relacionada al lenguaje de programación Python. Allí generaron contactos con referentes de Google, Twitter, Apple, Facebook y con el creador de Python, Guido van Rossum.
Garreta reveló que se trató de una apuesta para captar nuevos negocios. “Para cualquier empresa es costoso ir, pero si se sabe capitalizar es una muy buena inversión”, explicó.
En el caso de MooveIT, Viña aclaró justamente desde Silicon Valley, que su presencia casi permanente allí ha sido un componente fundamental. “Se genera otro grado de confianza con los clientes, que saben que tienen alguien cerca con quien hablar, almorzar o tomar un café”, indicó.
El emprendedor comentó que sigue siendo un tema importante para los empresarios de California animarse a trabajar con una empresa en el exterior, porque a todos le genera cierto temor.
Manifestó que no todas las empresas uruguayas tienen por qué aspirar a Silicon Valley: “Para nosotros la motivación son los clientes, pero difiere de la motivación de obtener capital de riesgo que pueden tener otros. Ahí la historia es completamente distinta”.
Lo que se logra y lo que no
En los ultimos años, el mundo de Silicon Valley ha comenzado a prestar atención a América Latina, explicó el representante de Endeavor Global, Allen Tylor, que maneja la red de inversores de Endeavor en Estados Unidos y la conecta con emprendimientos en Latinoamérica
“Las inversiones de varios fondos de Silicon Valley en Brasil y la primera inversión de firmas Venture Capital de Silicon Valley en una empresa argentina (Restorando), representan un capítulo nuevo para las relaciones entre Latinoamérica y Silicon Valley”, indicó Tylor. Aclaró que no se trata de una tarea fácil para los emprendedores, aunque consideró que para aquellos que “piensan en grande”, siempre hay una oportunidad.
Muchas veces los emprendedores llegan a Silicon Valley con la ilusión de conseguir inversores. Aunque se han dado casos como el de la empresa uruguaya Scanntech, que desarrolló la innovadora caja registradora iPos y consiguió una inversión de US$ 10 millones de Sequoia Capital, Brenner aseguró que generalmente en Uruguay hay buenos negocios para ser implementados en la región, pero que no responden al perfil de inversión de Silicon Valley. “Me parece que Silicon Valley como inversor es justamente el ambiente más difícil para los latinoamericanos”, indicó.
“Muchas veces los emprendedores van con la ilusión de conseguir inversores. Eso es muy difícil, porque los inversores de Silicon Valley buscan invertir primero en empresas locales, pero sobre todo que sean el próximo breakthrough (avance) tecnológico”.
Pablo Brenner
Country manager de Globant
El presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) y fundador de Inetsat, Pablo Salomón, vivió más de un año en Silicon Valley cuando estuvo trabajando para la compañía Adobe Systems. Para Salomón se trata de un ecosistema único, que representa algunas oportunidades para vender servicios o desarrollo a empresas de tecnología o startups. “Es válido el modelo de tener un pie en el Silicon Valley y hacer el desarrollo desde otro lugar. Es un modelo que muchos están utilizando y en ese sentido puede haber una sinergia con Uruguay”, indicó.
“Es un ecosistema muy interesante que hay que conocer, por su apertura al networking (relacionamiento), a compartir las ideas y a ayudarse mutuamente a conseguir contactos. Son cosas buenas que también se están dando en Uruguay”.
Pablo Salomón
Presidente de la CUti y fundador de inetsat
Como mercado consumidor de tecnología, Salomón lo evaluó como “un mercado más”. “Lo que puede tener particular es que hay mucha gente que puede ser más early adopter (dispuestas a probar tecnologías nuevas), pero más allá de eso, si la oferta es software para banca o gestión, no es un mercado particularmente distinto a otras ciudades atractivas como Nueva York”, explicó.
Brenner aportó como recomendación a los que visiten Silicon Valley, que dejen lugar en la agenda para concretar nuevas reuniones que puedan surgir durante el viaje, puesto que es probable que esos sean los contactos más provechosos y que abrirán puertas.
Para los emprendedores uruguayos que no están conectados, Brenner sugirió usar LinkedIn. “Allí podés buscar a la persona con la que te querés juntar y ver quien lo conoce. Además, hay muchos latinoamericanos por la vuelta dispuestos a dar una mano”, apuntó.
El recorrido ineludible
Los lugares para visitar en Silicon Valley cambian de acuerdo a los intereses del viajero.
Según los emprendedores de Tryolabs, el circuito de un turista no es el que necesariamente aprovecha más quien va a hacer negocios. “El under, que es donde se cocina el pescado, está compuesto por un interesante circuito de aceleradoras, incubadoras y coworkings”, explicó Alcalá Rubí.
La cercana ciudad de San Francisco, está comenzando a recibir a la más nueva camada de startups y se ha convertido en un polo importante en el mundo del emprendedurismo.
Según señaló Alcalá Rubí, entre las actividades más interesantes están los meet up (se puede conocer varios ingresando a meetup.com), porque es donde los emprendedores pueden comenzar a mezclarse y generar contactos. También las conferencias son instancias ricas de relacionamiento, mientras que en las aceleradoras los visitantes pueden conocer cómo se trabaja y conocer otros emprendedores que están en una etapa similar, que lograron levantar capital o están trabajando en varios proyectos interesantes.
Los emprendedores de Tryolabs visitaron una de las aceleradoras más importantes, Rocket Space. “Allí se hacen actividades de networking todas las semanas. Un día traen a un representante de Dropbox para que cuente su experiencia y otro a una serie de inversores. Es increíble porque hay una especie de pelea por invertir, están totalmente invertidos los roles”, indicó Alcalá Rubí. También visitaron un hostel exclusivo de emprendedores instalado cerca de Palo Alto, que opera como incubadora de emprendimientos.
Brenner agregó que un lugar que no puede faltar en el recorrido es la Universidad de Stanford, donde se puede agendar una entrevista con algún profesor, que son normalmente los que aportan los mejores contactos.
Apuestas por un “valley” local
Otros lugares del mundo se han inspirado en el ecosistema de Silicon Valley, pero ninguno ha logrado todavía replicarlo con total éxito.
Israel se ha convertido en un interesante polo de emprendedurismo, que ha logrado ubicarse justo después de Silicon Valley como potencia. A nivel regional, está el caso de Chile, que con su programa estatal de atracción de talentos Start-Up Chile logró que la publicación The Economist lo apodara Chilecon Valley.
Las posibilidades de desarrollar en Uruguay un ecosistema inspirado en los valores de Silicon Valley existen, aseguraron Salomón y Brenner, pero lejos está cualquier lugar del mundo en robarle el protagonismo al epicentro del emprendedurismo mundial.
Según Brenner, no fue la aglomeración de empresas e inversores lo que convirtió a Silicon Valley en la meca del emprendedurismo. Sus bases, según el ejecutivo, están fundadas en las dos universidades centrales: Stanford y Berkeley. “El modelo arranca con conocimiento”, aseguró.
Otro componente importante en el fenómeno es la importación de talentos. La mayoría de los emprendedores no nació en California, ni siquiera en Estados Unidos.
Allí, explicó Brenner, Uruguay tiene una posibilidad: la de transformarse en un polo donde los emprendedores de la región decidan instalarse. “Así como California es más lindo que la mayoría de los otros lugares de Estados Unidos, para vivir; Uruguay es más lindo y mejor que la mayoría de los otros lugares en la región”, indicó Brenner. Agregó que si se generaran políticas y un ambiente que atrajera a emprendedores del sur de Brasil, de Argentina y Chile, podría generarse una especie de “Montevideo Valley”.
Para el fundador de Tryolabs, Martín Alcalá Rubí, la diferencia más grande entre los emprendedores de Silicon Valley y los de Uruguay, que atenta en la conformación de un sólido ecosistema, es la mentalidad. “Por muchas razones fuimos criados en la mentalidad de la escasez. Te preguntan cómo andás y contestás que estás complicado. Es muy de idiosincrasia uruguaya y no es que esté mal, pero deja un mensaje de negatividad”, dijo.
Parecido no es lo mismo
Salomón no ve en Uruguay ni en ningún lugar del mundo la aspiración de replicar a la perfección un Silicon Valley, más allá de adoptar a veces su “nombre marketinero”. Pero sí dijo percibir que varias ciudades han desarrollado ecosistemas propios muy buenos, con características parecidas.
Para Salomón Silicon Valley es imposible de replicar porque desarrolló componentes que no son fácilmente trasladables: desde aspectos culturales a particulares de las personas que viven allí y que están hace décadas trabajando en la industria.
Sin embargo, el presidente de la CUTI, indicó que hay otras características que se pueden aprender, como la apertura al networking, o el “darle la mano” a otros emprendedores presentándoles un contacto.
Una apuesta que Uruguay debe seguir fomentando, según Salomón, es el modelo de desarrollo de capital, tanto a nivel de ángeles como a nivel de capital de riesgo.
“No creo que haya que aspirar a copiar el Silicon Valley, hay que conocerlo, rescatar algunas cosas que pueden ser positivas y buscar formar el mejor ecosistema dadas nuestras condiciones”, indicó Salomón.
En ese sentido, hace un año, la CUTI coordinó una misión a Silicon Valley y Miami, para que los emprendedores tuvieran la oportunidad de conocer el ecosistema, ver distintas experiencias, explorar potenciales asociaciones, reunirse con empresas interesantes y a nivel país proponerle a grandes empresas que vean a Uruguay como un posible centro de desarrollo.
La delegación que participó de la misión estuvo compuesta por unas 80 personas, entre ellas 65 empresarios del sector tecnológico y el resto fue de actores del gobierno como el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, el subsecretario de la Presidencia, Diego Cánepa y la presidenta de Antel, Carolina Cosse.