Hada madrina
Sandra Candales, primera wedding planner de Uruguay, aprovechó su conocimiento del mercado para crear Villa Domus, una chacra para fiestas con servicio diferencial
La wedding planner uruguaya, Sandra Candales (51), soñaba con tener una chacra que se asemejara a los patios italianos y a los paisajes de la Toscana. En 2011 mientras se edificaba ese lugar en Camino Los Aromos, Ruta 101 Km. 25,800 –al cual denominó Villa Domus–, Candales vendía a los visitantes una ilusión. La magia de sus palabras hacía que el lugar cobrara vida y que el proyecto se visualizara de forma clara. Entre escombros y polvo, mostraba los planos de la obra y explicaba en lo que se iba a convertir. La emprendedora estaba tan convencida de la apuesta que predecía su éxito.
En ese período leyó un reportaje de la reconocida wedding planner argentina, Bárbara Diez, quien la inspiró con su historia de vida. Era una mujer común, con ganas de hacer cosas diferentes, al igual que Candales. “Había algo que me decía que era para mí. Si ella pudo, yo también. Me sentí muy identificada”, contó.
Nueva etapa
Empezó a investigar dónde podía hacer cursos de Wedding Planner en Uruguay, pero descubrió que ese título no existía, a pesar de sí haber algunos organizadores de bodas como Alfredo Etchegaray, referente en el rubro. El camino más próximo que visualizó era ir a hacerlo en Buenos Aires.
Así que viajó durante seis meses una vez por semana. Se iba en barco y, una vez finalizada la lección, volvía en ómnibus. La clase terminaba a las 21.30 horas, y se iba a la Terminal de Retiro a esperar el bus que salía a las 23.00 horas. En esas horas de espera y viaje pensaba que estaba apostando a algo que no sabía si iba a funcionar. “Era un sueño y tuve que hacer un gran esfuerzo para lograrlo”, aseguró.
Durante las horas de viaje se imaginaba cómo iba a ser su empresa, que no se correspondía con los parámetros de ninguna otra que hubiera en Uruguay. Sabía que trabajar en Uruguay no era igual que hacerlo en Argentina. Fue entonces que buscó una agencia de publicidad para desarrollar su proyecto. “Tenía muchas ideas en la cabeza, pero no sabía cómo llevarlas a cabo. La agencia Escenario fue quien me ayudo a concretarlas. Rodearse de gente que sabe es el ABC de cualquier emprendimiento, sea chico o grande”, opinó.
En esa época, caminaba mucho por la rambla y se imaginaba cómo iba a ser su primer casamiento.
Contrató a Verónica García Mansilla, directora de Nueva Comunicación, para que difundiera su imagen y proyecto.
Para Candales su éxito residió en que el concepto ‘wedding planner’ generó curiosidad en la gente. Empezaron a aparecer notas en los medios de comunicación. Un 8 de marzo, Galería sacó una nota breve para el Día Internacional de la Mujer. Fue a raíz de ese artículo que recibió la llamada de su primer cliente y, a partir de allí, nunca dejó de trabajar. Organizó alrededor de 45 bodas desde el 2007 hasta el 2010, año que dejó de ejercer esa profesión.
Según Candales, organizar casamientos tiene una magia fantástica, pero un estrés impresionante: “Los novios dejan en tus manos la noche más importante de su vida. Las expectativas a veces no son tan tangibles y, por tanto, no es fácil complacerlos”.
Pero como alma inquieta que es, decidió ir por más. Se le ocurrió hacer un curso para formar nuevos wedding planner. Instruyó alrededor de 180 personas, de las cuales muy pocas hoy trabajan en el rubro. “No pegó el fenómeno de wedding planner acá. Ni siquiera ahora. El uruguayo pregona el ‘hágalo usted mismo’”, sostuvo.
A pesar de tener buena convocatoria, le frustró el hecho de que los alumnos no encontraran espacios para trabajar, así que lo abandonó. “Mi idea no era sacarle plata a la gente. Quería que pudieran dedicarse a esto y se generara una industria. Pero no fue así”, expresó.
Una villa de ensueño
Un día, conversando con su marido, Candales le propuso poner una chacra, y él apoyó la idea firmemente. Así nació el sueño Villa Domus, una chacra en Barros Blancos que captura la esencia del estilo romano. En ese entonces, entendió que soñar no es nada barato. Fue un desafío desde el punto de vista de estructura, costos y generar espacios que otros no tenían. La construcción duró ocho meses y se invirtió US$ 1,5 millones. En ciertos momentos sintió miedo de la inversión por ser muy costosa. Pero se había propuesto algo e iba a luchar por conseguirlo.
El éxito se percibió temprano. Previo a la inauguración ya había vendido decenas de fechas y, en la actualidad, ha realizado alrededor de 300 fiestas en total.
El último empujón fue arduo, ya que llovió bastante y dos días antes de la apertura se desató un diluvio. “Estuvimos corriendo porque vendimos nuestro primer casamiento para el 22 de octubre e inauguramos el 14”, relató.
Villa Domus se compone de cuatro hectáreas, de las cual tres están siendo utilizadas. El salón admite unas 450 personas y se puede utilizar el patio romano techado en el que entran 200 personas más.
Tuvo la oportunidad de trabajar como wedding planner en la mayoría de los lugares de fiesta de Montevideo y, por ende, percibir sus fortalezas y debilidades. Al momento de edificar Villa Domus utilizó ese conocimiento. En la chacra hay una guardería, un baño para discapacitados, y una habitación privada con baño para uso exclusivo de los novios. “Eso es un gran diferencial”, aseguró.
La emprendedora entiende que logró un lugar muy lindo, pero a los ojos de quien lo mire y de las necesidades de cada uno. Comentó que no pretende que todos quieran casarse en Villa Domus. “Es el lugar más maravilloso porque es mi sueño, pero no precisamente es el más lindo. Lo que sí creo es que tiene todo lo que se necesita para que una fiesta salga perfecta”, mantuvo.
Fundación Villa Domus
Actualmente, Candales está trabajando en un proyecto de ayuda social. La chacra se ubica en Barros Blancos y el personal, en su mayoría, es de la zona. “Quiero generar una fundación para ayudar a los niños. Ya nos contactamos con el intendente de Canelones, Marcos Carámbula. Le encantó la idea”, expresó.
Añadió que desea generar otro marco que el de festejar y ayudar al prójimo. Todavía no tiene bien definido que será, quizá una donación y generar alguna actividad en el lugar. “Ese es mi próximo desafío. Dar algo de todo lo que recibimos”, sostuvo.
Aspectos esenciales
El éxito de una fiesta es una combinación de cuestiones. Lo primordial es la comida; debe ser abundante y de buena calidad, según Candales.
Considera que es mentira que la gente va a una fiesta y no critica la comida. “Nadie espera llegar a tu fiesta y ver a Jaime Ross tocando, el éxito no lo va a hacer eso. Sino un buen lugar, buena comida, música, y los invitados. Yo los direcciono en las cosas que deberían tener en cuenta”, apuntó.
Si bien todos los casamientos son iguales, porque la estructura no permite que sean diferentes, hay que darle un toque personal. “En todas las bodas primero se comen bocados fríos y calientes, luego hay una entrada, el vals, plato, comienza la música. ¿Qué es lo que hace diferente a cada uno? La personalidad de los novios”, expresó.
Por lo tanto, es importante que cada casamiento tenga una identidad; que al entrar se vea algo distinto que aluda a la pareja. Eso se logra solo con un profesional, dijo la experta.
Para Candales, ser emprendedora implica creer en sus sueños y llevarlos a cabo. “Este no es un trabajo, es mi vida. Es el emprendimiento de un sueño hecho realidad”, concluyó.