Igualados en la tabla de posiciones con 24 puntos en el quinto puesto, una victoria o una derrota puede ser fundamental para signar el destino de los equipos aún a falta de tres puntos por jugarse.
Igualados en la tabla de posiciones con 24 puntos en el quinto puesto, una victoria o una derrota puede ser fundamental para signar el destino de los equipos aún a falta de tres puntos por jugarse.
Ricardo Gareca y Jorge Sampaoli pondrán lo mejor que tienen buscando un resultado que les permita soñar hasta el final. Argentina, sumida en una crisis ofensiva pese a tener individualidades capaces de romper cualquier esquema, apeló hasta a la cábala de cambiar el escenario buscando volver al triunfo ante un rival que fue testigo de lo mejor y lo peor de su historia reciente.
El presente en las Eliminatorias los encuentra obligados a ganar para escalar posiciones y para convencerse de que tienen el nivel suficiente como para ser selecciones mundialistas al margen del brillo de sus individualidades.
Argentina y Perú protagonizaron entre 1964 y 2009 duelos históricos que quedaron marcados por la tragedia, el drama y la sospecha. Referí te propone repasar cinco historias detrás de un enfrentamiento clave para ambos.
Perú fue desesperado en busca del empate y lo consiguió a diez minutos del final del partido a través de Víctor Lobatón. Sin embargo el árbitro central del partido, el uruguayo Ángel Eduardo Pazos, decidió anular el gol pese a que se encontraba muy lejos de la incidencia.
Un hincha peruano ingresó al campo para agredir al árbitro pero fue interceptado por la Policía local lo que enardeció aún más el clima. Los hinchas comenzaron a tirar todo tipo de proyectiles hacia el campo de juego y el accionar policial recrudeció. El árbitro uruguayo decidió suspender el partido y el público explotó.
La Policía lanzó bombas lacrimógenas a la tribuna norte y la estampida de los hinchas se encontró con las puertas cerradas. La estampida de los hinchas ante lo tóxico del gas se encontró con las puertas cerradas y fueron varios los hinchas que murieron por sofocación, aplastamiento y traumatismos varios. En la calle los hinchas indignados se volvieron a enfrentar con la Policía y la cifra de muertos creció hasta las 284 víctimas fatales. De esa cifra tres eran Policías.
“No lo podíamos creer. Fue terrible. Algunos más jóvenes pudieron haberse sentido intimidados y dejaron de cambiarse para escucharlo”, relató a La Nación el futbolista Juan Carlos Oblitas.
Las presiones no acabaron ahí, sino que también hubo versiones de doping permitido y sobornos varios. “El soborno y el doping no lo digo yo. Hay dineros y hay drogas, por lo tanto hay doping y hay soborno. ¿Te contesté o no?”, dijo Óscar Ortiz, uno de los delanteros que ganó el Mundial de 1978.
Videla utilizó el Mundial para cambiarle la cara a una nación condenada en el exterior por estar bajo una dictadura sangrienta y los jugadores no fueron la excepción. Algunos futbolistas dejaron en claro que no simpatizaban con el dictador, como Alberto Tarantini quien se pasó la mano por los testículos antes de saludarlo.
El 10 de octubre de 2009, la cabeza de Diego Maradona tenía precio en la AFA. Argentina no atravesaba un buen momento y la clasificación al Mundial de Sudáfrica corría riesgo. Argentina debía ganar al menos seis puntos de los nueve en juego para ir directo a la Copa del Mundo. Y lo logró.
Ante Perú ganó 2-1 de forma agónica en Buenos Aires con un gol de Martín Palermo en tiempo de adición bajo una lluvia torrencial que le agregó más épica a la escena.
Luego Argentina vino a Montevideo para ganarle a Uruguay 1-0 y clasificar directo, condenando al equipo de Óscar Tabárez a la repesca.