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Para todos aquellos uruguayos que tengan entre veintipico y treintaipico el nombre Horacio va seguido, inevitablemente, por el de Gabriela. Para los más jóvenes, son apenas dos nombres comunes, sin relación alguna.

Es que ese dúo de cantantes y comediantes infantiles, compuesto por Horacio Rubino y Gabriela Lopetegui, brilló entre 1988 y 1991 en Requetedivertidos, un programa de televisión emitido por Canal 4, cuando los ahora treintañeros eran unos niños. Y les condicionó la infancia de tal manera que todavía hoy recuerdan y son capaces de tararear las canciones del dúo.

Desde 1991, Horacio y Gabriela separaron sus sendas artísticas. Rubino volvió al ámbito carnavalero, a donde pertenecía antes del programa. Lopetegui emigró a Estados Unidos, donde trabajó en teatro y televisión.

A principios de 2011, Gabriela regresó al país y comenzó a trabajar en algunas obras de teatro. El hecho de que estuviera en Montevideo hizo que comenzara a tomar forma la idea de un regreso junto a Horacio. Para todos los nostálgicos de los ‘80 ese regreso se producirá en el próximo mes de setiembre (con fecha a confirmar) en el ciclo “Autores en vivo” que se viene desarrollando en la sala de Agadu, donde además se graba un audiovisual.

Pero esto no es todo. Para el mes de octubre una empresa productora hace gestiones para un show de Horacio y Gabriela en un escenario importante de la ciudad. Para ese espectáculo están preparando un repertorio de canciones “clásicas” y una ambientación y puesta en escena especiales, con músicos tocando en vivo.

“Apuntamos a un público mixto. A través de varias páginas de Facebook nos enteramos que mucha gente planea llevar a sus hijos para mostrarles lo que escuchan de chicos. Eso hace que la exigencia sea doble”, dice Rubino en diálogo con El Observador.

Sobre la vuelta a un escenario junto a Gabriela 24 años después, Horacio tiene “una sensación extraña”. “Tenemos algun kilo de más, ya no tenemos 20 años, pero es un lindo sabor reencontrarse. El hecho de que nos recuerden nos emociona”, agrega.

Rubino dice que no pasa un día en que no le griten por la calle o que en cualquier circunstancia diaria se encuentre con gente que le pida fotos o le cuente una anécdota.
En 1988 Rubino tuvo una actuación destacada y llamó la atención de Canal 4. Lo llamaron para hacer un piloto infantil solo y no funcionó. Entonces propuso tener una pareja y apareció Gabriela, a quien conocía de un grupo de teatro de la ACJ. El resto es historia.

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