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Cuando habla del tema se le nota el entusiasmo. El presidente José Mujica está convencido de que llegó la hora de fortalecer a la UTU y vencer de una vez por todas esa idea de que el trabajo de las manos es algo secundario, de menor jerarquía que las letras.

Tras reflexionar sobre el asunto, el mandatario lanzó su propuesta: darle autonomía total al organismo y lograr que despegue. Sin embargo, esa idea no generó los apoyos necesarios y la mayor oposición llegó incluso desde filas del Frente Amplio.
Esto, sucedido en los últimos días, fue otro déjà-vu sobre acciones del presidente en sus dos primeros dos años de gestión.

Dialogó, intentó convencer, pero no lo logró. Su liderazgo no alcanzó para llevar a la realidad algunos de sus propósitos y quedaron en la nada (ver texto en esta página).
Mujica suele decir que es un “presidente, no un dios” cuando los periodistas lo consultan respecto a algunos de sus planes que quedaron truncos.

Algunas de estas cuestiones fueron debatidas en el país durante meses y luego no sucedió nada.

Hay otro aspecto en juego: como parte de su estrategia comunicacional, el presidente suele tirar temas al debate y luego decide qué hacer en función de la adhesión o el rechazo que genera la propuesta.

Otra forma de proceder que suele utilizar el primer mandnatario es consultar a muchos y variados asesores con la marcha atrás pronta ante posibles complicaciones por las propuestas en cuestión.



1 Sin votos para su proyecto sobre UTU
La gran obsesión de Mujica en materia educativa es darle un fuerte impulso a la UTU para que forme jóvenes con eficiencia y los inserte rápidamente en el mercado laboral para dar respuesta a la creciente demanda de personal técnico. En tal sentido, el presidente pensó en darle autononía total al organismo, una idea que no contó con el respaldo de su fuerza política. El mandatario sabe que ni siquiera tiene los votos de los legisladores del Frente Amplio, pero igual insistirá en hacer todo lo que esté a su alcance para aprobar la normativa y enviará un proyecto de ley al Parlamento.
Salvo el MPP, todas las agrupaciones políticas que integran la coalición de izquierda no están de acuerdo con sacar a la UTU de la ANEP.

2 Plebiscitos para consulta de grandes temas
Mujica pensó en aprobar un marco jurídico que le permita consultar con rapidez al cuerpo electoral sobre temas delicados para el futuro del país, como la habilitación para desarrollar la minería a cielo abierto. Sin embargo, esa idea no cayó nada bien en el Frente Amplio. Los legisladores Daniel Martínez (PS), José Carlos Mahía , Carlos Varela (Asamblea Uruguay) y Jorge Pozzi (Nuevo Espacio) le recordaron a Mujica que fue electo para tomar decisiones, no para devolverle a la ciudadanía los problemas por resolver. La oposición argumentó en el mismo sentido.

3 Las reservas del Banco Central
Una de las primeras medidas que el presidente José Mujica impulsó cuando comenzó a gobernar fue utilizar parte de las reservas del Banco Central del Uruguay (BCU) para hacer frente a las obras de infraestructura que tiene Uruguay. Hablaba de la construcción de escuelas y de recursos para mejorar las vías férreas. Esa propuesta dividió las aguas en el gobierno y fue el primer gran choque de Mujica con el astorismo. Tanto el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, como el vicepresidente Danilo Astori salieron a enfrentar el proyecto y a advertir consecuencias negativas en caso de que se concretara. Finalmente, Mujica dio el brazo a torcer y dejó de lado su idea.

4 Liberar a los represores presos
Mujica propuso varias veces elaborar un proyecto de ley para liberar a los presos mayores de 70 años, entre ellos a los procesados por cometer violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Cuando lanzó esa medida, el Frente Amplio le mostró los dientes como nunca. Salvo algunos dirigentes del MPP, la gran mayoría se pronunció en contra de recorrer ese camino. Mujica dijo que no es “un dios” y por tanto prefirió dejar de lado esa posibilidad.

5 Internación para los adictos a la pasta base
Durante la campaña electoral, Mujica lanzó su idea para sacar de la droga a los jóvenes. Dijo que hay que “agarrar del forro” a los que se “pichicatean” y “meterlos en una colonia para sacarles el vicio a prepo”. Hablaba de tratarlos como a enfermos. Tiempo después, ya como presidente, insistió en su idea y habló de crear una especie de reformatorio para que los adictos puedan trabajar, realizar actividad física y ayudarlos a que dejen las drogas. Esas ideas también fueron rechazadas desde filas de la coalición de izquierda.

6 Fomentar la llegada de campesinos
Otra de las ideas del presidente que quedó trunca fue la implementación de una política migratoria tendente a fomentar la llegada de campesinos de países de América Latina como Paraguay, Bolivia o Ecuador para poblar la campaña en Uruguay. Ante la perspectiva del estancamiento demográfico, el mandatario estaba convencido de que había que dar ese paso. “Somos un país de viejos con peligro de extinción”, ha dicho Mujica sobre el panorama del país.
Sin embargo, llegaron desde varios ámbitos comentarios críticos acerca de los efectos de una medida de ese tipo. Finalmente, no hubo ninguna acción concreta del Poder Ejecutivo para favorecer ese proceso. La senadora y líder del Movimiento de Participación Popular (MPP) Lucía Topolansky fue una de las grandes defensoras de la idea, pese a que no salió adelante.

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